Un actor venezolano convierte su viaje migratorio en una obra teatral en Buenos Aires

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Transformando la migración en arte

La experiencia de migrar, repleta de despedidas, miedos y nuevos comienzos, cobra vida en Ponerse de pie – Diario escénico de una migración venezolana, la obra del dramaturgo Moisés Rivas (32 años). Esta propuesta escénica revive su propio trayecto migratorio desde Venezuela hasta Argentina, abarcando tanto sus momentos positivos como negativos.

La obra se presenta los sábados a las 20 en Savia Espacio Cultural y ofrece un relato personal que invita al público a explorar no solo un recorrido geográfico, sino también un viaje emocional marcado por la despedida, la incertidumbre y la esperanza de quienes se esfuerzan por comenzar de nuevo lejos de su hogar.

El origen de una travesía personal

Todo se inició en enero de 2018, cuando Moisés Rivas decidió dejar su país natal y emprender su camino hacia Argentina. En su travesía, enfrentó diversos desafíos a lo largo de un recorrido de seis días que incluyó largas caminatas y múltiples formas de transporte, como buses, aviones y taxis.

Sobre el escenario, tres voces migrantes narran ese viaje. Junto a Rivas, actúan Saraí Pérez, una actriz cubana que vivió dos procesos migratorios, y Juan Francisco Badilla, un actor venezolano que recuerda sus días de juventud al dejar su país para reunirse con sus hermanos. Cada historia ofrece una perspectiva única sobre el desarraigo, el miedo y la nostalgia, así como la fuerza necesaria para comenzar de nuevo.

Creando una conexión emocional

La obra se fundamenta en audios, fotografías y recuerdos del archivo personal de Rivas, complementados con testimonios de migrantes venezolanos residentes en Buenos Aires. De esta forma, el relato escénico se convierte en un acto de resiliencia emocional, honrando las historias de aquellos que, por diversas razones, dejaron su hogar en busca de un nuevo comienzo.

Reflexiones de Moisés Rivas

En conversación con TN Show, el autor compartió sus reflexiones sobre su travesía y el proceso de convertir su experiencia en un material escénico. “Llevé a una clase de dramaturgia uno de los momentos más impactantes de mi viaje hacia Argentina, y la reacción de mis compañeros fue conmovedora. Me di cuenta de que había normalizado mi experiencia, teniendo en cuenta que muchos de mis amigos migraron de manera similar, y la diferencia de reacciones con mis compañeros argentinos me hizo comprender lo difícil que fue”, recountó.

Al reconstruir esa travesía en la obra, Rivas también se enfrenta a sus momentos más difíciles. «El instante más complicado fue cuando nos dejaron en la frontera Venezuela-Brasil a la madrugada, y tuvimos que esperar hasta el siguiente día para poder cruzar. Aunque lo escribí, no podía actuar esa parte. Era muy doloroso, así que fue interpretado por Saraí, quien lo hace de manera excepcional”, agregó.

Visibilizando diversas historias migratorias

Moisés decidió incluir las historias de otros migrantes en su narrativa con la intención de ofrecer una visión plural. “Era una oportunidad de visibilizar otras experiencias. Aunque la obra centra en mi recorrido, sumar otras voces enriquece la perspectiva sobre la migración”, explicó.

En Ponerse de pie, convergen diversas historias migratorias. Rivas desea transmitir al público una mayor comprensión de las vivencias que enfrentan quienes migran. “Busco ampliar la visión sobre nosotros mismos y la historia personal del equipo, como Fran, quien emigró a los 14 años, enfrentándose a una adolescencia compleja en un país y cultura diferentes”, señaló.

Un mensaje de esperanza y resiliencia

Moisés Rivas espera que su obra genere empatía en la audiencia, acercándolos a la realidad de los migrantes venezolanos en el contexto actual. «Argentina ha sido un país muy receptivo a nuestra cultura, y he visto cómo la gente se conecta con las historias que contamos. Al final de la obra, muchos recordaron cómo migraron sus abuelos y compartieron sus propias historias», afirmó.

El proceso de creación de la obra ha sido un viaje emocional para Rivas. “El trabajo con el material personal fue complicado, pero esencial. La voz de mi madre está presente en la obra, y no podía quedarme fuera de esos recuerdos. Aunque algunos ensayos fueron dolorosos, resultó crucial contarlo para poder presentarlo sin cargar con la vulnerabilidad en cada función”, concluyó.

Así, Ponerse de pie se convierte en una poderosa representación de las historias de migrantes, la resiliencia y la oportunidad de comenzar de nuevo, dejando al público con un mensaje claro: siempre es posible renacer.

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