Un análisis sobre el consumo de alcohol en las celebraciones de fin de año

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Consumo de alcohol en las fiestas

En la Nochebuena, el ritmo de brindis, sobremesas extensas y numerosos encuentros sociales suelen disparar el consumo de alcohol. Sin embargo, una experta ha decidido alertar sobre los efectos negativos que este puede tener en el organismo, derribando un mito histórico sobre sus supuestos beneficios.

Desmitificando el consumo de alcohol

La nutricionista Evelyn Álvarez, del Hospital Universitario Austral, advirtió que no hay un nivel seguro de consumo de alcohol. «Químicamente, el alcohol es etanol, una molécula pequeña que se absorbe fácilmente por los tejidos, atravesando incluso la barrera hematoencefálica que protege al cerebro».

Además, Álvarez destacó que el problema no radica únicamente en el etanol, sino también en su producto de degradación: el acetaldehído, que se genera en el hígado y es considerado tóxico y cancerígeno.

Efectos en el cuerpo

Desde el primer sorbo, el alcohol es rápidamente absorbido por el cuerpo. Se comienza a notar su impacto en diferentes órganos en minutos. En particular, en el sistema nervioso central, el alcohol actúa como un depresor que enlentece la comunicación entre neuronas, lo que provoca desinhibición, euforia y otros síntomas de embriaguez.

  • Con dosis altas, se pueden experimentar confusión y pérdida de memoria.
  • El hígado metaboliza el alcohol, y su esfuerzo repetido puede dar lugar a enfermedades como hepatitis y cirrosis.
  • El sistema cardiovascular se ve afectado, aumentando la presión arterial y el riesgo de arrítmias.
  • El sistema inmune presenta una respuesta menos eficaz ante infecciones.

Consecuencias a largo plazo

El consumo sostenido de alcohol puede incrementar el riesgo de cáncer en varias partes del cuerpo y dañar la salud cognitiva. «Aunque inicialmente induce somnolencia, puede afectar la calidad del sueño y debilitar huesos», agregó la nutricionista.

También aclaró que el impacto del alcohol varía entre las personas, siendo más intenso en mujeres debido a diferencias en la metabolización. Además, comer antes de beber puede moderar los efectos del alcohol.

Recomendaciones para las Festividades

Álvarez aconsejó no ligar el alcohol a momentos de relajación y propuso buscar actividades que fomenten el bienestar sin su consumo. En caso de optar por beber, sugirió hacerlo con moderación, alternando con agua y evitando hacerlo con el estómago vacío. «Es fundamental abstenerse de consumir alcohol durante el embarazo, la adolescencia y al conducir».

«Cada copa cuenta; el riesgo se acumula con el tiempo, y el cuerpo se beneficia más de no beber», concluyó Álvarez.

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