Un estadounidense se hace con un pueblo deshabitado en España
Un inesperado destino en Europa
A pesar de nunca haber visitado Europa, el estadounidense Jason Lee Beckwith decidió adquirir un pueblo oculto en España. Este país es famoso por su belleza natural, con paisajes y playas que atraen a turistas de todo el mundo, pero también alberga encantadoras aldeas situadas en montañas. Todavía hay rincones por explorar, especialmente en la parte central del país, que ofrecen un atractivo especial. Beckwith se enamoró de uno de estos lugares desconocidos.
Su interés surgió cuando se topó con un anuncio en la plataforma Idealista, especializada en la compra y alquiler de propiedades. Se trataba de una aldea deshabitada en una de las nueve provincias de la comunidad autónoma de Castilla y León. A esta aldea, conocida como Salto de Castro, ubicada en la provincia de Zamora, en la frontera con Portugal, decidió adquirirla por un precio de €310.000 (equivalente a US$365.500).
“Aunque suene loco, supe que ese era mi futuro”, comentó el nuevo propietario en una entrevista con la agencia EFE.
Los objetivos de Beckwith
Jason Lee Beckwith no es un neófito en el sector hotelero, ya que anteriormente había administrado un hostel en California. En 2024, junto a su esposa Ana Cristina Machado, buscaba una nueva oportunidad en el ámbito turístico y fue entonces cuando encontraron esta aldea. “No me traigo California a Zamora, la dejo atrás y mi vida estará en España”, declaró en El País.
Las características de Salto de Castro
El pueblo cuenta con 44 viviendas, un bar, una iglesia, una escuela, un antiguo cuartel de la Guardia Civil, una piscina, áreas deportivas y un hotel que podría albergar hasta 14 habitaciones. También se menciona la existencia de un embalse que podría utilizarse para un barco turístico. Bajo la dirección de su nuevo propietario, la aldea ha generado una cuenta en Instagram donde comparte imágenes de sus paisajes, edificios y avances en el proceso de restauración.
A finales de 2025, se publicó un mensaje en esta red, en busca de inversores para reunir entre €5.000.000 y €7.000.000 necesarios para la restauración completa. Beckwith se comprometió a mantener la arquitectura original y la esencia del pueblo, afirmando que “este proyecto creará empleo, revitalizará el patrimonio y fomentará el turismo sostenible en el oeste de España. Acompáñanos en la reconstrucción de Salto de Castro: reviviendo un pueblo y renaciendo un mundo”.
Un pueblo una vez poblado
Salto de Castro fue una localidad vibrante. Fundada en 1946 por Iberduero (actualmente conocida como Iberdrola), su propósito era proveer viviendas y servicios a las familias de los trabajadores que construían una presa. La construcción de este pueblo fue crucial, dado el aumento de la demanda de energía eléctrica en España durante ese período, según el archivo Histórico de Iberdrola y la Industria Eléctrica en España.
Sin embargo, en 1989 la Guardia Civil y los residentes fueron trasladados, dejando la localidad vacía. A lo largo de los años, la situación de Salto de Castro no mejoró; a principios de los años 2000, una familia adquirió la aldea con planes de convertirla en un destino turístico, pero la crisis de 2008 impidió la realización de su proyecto.
