Un hombre recupera su hotel tras más de 10 años de usurpación
Un sueño transformado en pesadilla
La historia de Omar González en el barrio de Balvanera es un claro ejemplo de cómo los sueños pueden desvanecerse. Su familia, compuesta por inmigrantes españoles provenientes de Galicia, adquirió un PH en la calle Tucumán 2583 en 1966, que se transformó en un hotel que revitalizaba la zona. Sin embargo, a medida que pasaron los años, esta propiedad familiar se volvió una carga debido a la usurpación.
La decadencia y la lucha de una familia
A lo largo de más de cinco décadas, sus padres se dedicaron a administrar y mantener el hotel. Sin embargo, la situación se complicó cuando la madre de Omar desarrolló Alzheimer, llevando a que la atención y los recuerdos del hotel comenzaran a disminuir. Su padre, con 85 años y cada vez más desgastado por el tiempo, también comenzó a alejarse del hotel, lo que dejó a Omar a cargo de la propiedad en un momento crítico.
Con problemas de salud en su cadera, Omar se vio obligado a cerrar el hotel en 2014, momento en el cual los huéspedes empezaron a marcharse. A pesar de sus esfuerzos por dialogar, dos inquilinos se negaron a abandonar el lugar, llevando a una situación insostenible.
El cuartel de la desesperanza
Durante más de 10 años, Omar vivió una pesadilla al ver cómo su hotel se convertía en un espacio peligroso, incluso llegó a ser amenazado con un cuchillo por uno de los usurpadores en un intento de recuperar su propiedad. Pese a innumerables intentos legales, su lucha por recuperar lo que le pertenecía parecía en vano.
Una carta que cambió todo
En enero de este año, inspirado por otros casos de propiedades recuperadas, Omar decidió escribir una carta al Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ante la esperanza de que su situación pudiera cambiar. Para su sorpresa, la carta fue acogida rápidamente y se abrió un expediente.
En un plazo corto de tiempo, su hotel fue recuperado, sumándose a más de 630 propiedades devueltas a sus dueños en la actual gestión gubernamental. Otras propiedades también fueron recuperadas, como el Elefante Blanco en Belgrano y varios exhoteles que habían sido convertidos en focos de delincuencia.
El regreso a la esperanza
Omar se sintió abrumado de emoción al recuperar el hotel, un legado importante de sus padres que había sido sometido a tanto sufrimiento. «Yo ya estaba rendido, daba al hotel por perdido y es una emoción grande recuperar aquella propiedad». Hoy, lleno de renovada esperanza, planea revitalizar el edificio que tiene tantos recuerdos familiares, aunque confesó que el futuro del hotel estará determinado por sus hijos, nietos y bisnietos.
