Una amistad que se transforma en un negocio de $50 millones al mes

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De amigos a emprendedores

Una amistad que comenzó en la escuela primaria ha dado lugar a un emprendimiento innovador que está revolucionando un insumo esencial en la gastronomía. Hielo Prisma se ha convertido en la primera fábrica de hielo transparente en Argentina, un proyecto impulsado por Hernán Biglia y Máximo Fioravanti, quienes son amigos desde siempre y socios desde hace siete años.

Una idea nacida de la observación

La historia detrás de Hielo Prisma combina intuición, técnica y la identificación de una oportunidad. La inspiración no provino de un plan de negocios convencional, sino de una tradición familiar que Fioravanti, ingeniero y habitual anfitrión de reuniones, observó en otros países. Se dio cuenta de que existía un tipo de hielo para enfriar las bebidas sin diluirlas, un producto que no se encontraba en el mercado argentino.

“Él quería mejorar la experiencia de recibir gente en su casa y un día me mostró una pieza de hielo que había hecho con una sierra”, recuerda Biglia. La transición de un experimento a un negocio se dio de manera artesanal. Comenzaron con seis cubos, una conservadora de telgopor y muchas visitas a bares, donde presentaban su producto con un vaso y una botella de whisky. El interés fue inmediato.

De prototipo casero a la producción masiva

El primer prototipo, elaborado en un congelador, permitió que el proyecto se expandiera rápidamente a bares de Buenos Aires. Actualmente, producen aproximadamente 10,000 kilos de hielo al mes, abasteciendo a restaurantes y barras especializadas, y han comenzado a vender al público en general como un producto premium. Biglia explica que “hacerlo a nivel industrial es muy distinto de producir uno solo, requiere maquinaria específica”.

Una sociedad complementaria

Biglia menciona: “Somos amigos desde el colegio primario. Actualmente tenemos 44 años, así que es toda una vida compartida. Aunque antes habíamos coincidido en algún trabajo, no habíamos emprendido juntos hasta que surgió esta idea.” Desde el principio, los roles se definieron de manera natural: Fioravanti se ocupó del desarrollo técnico y Biglia de la parte comercial.

La dedicación plena llegó cuando la demanda superó su capacidad de producción. Fioravanti dejó su trabajo casi desde el inicio y Biglia se unió a tiempo completo entre 2021 y 2022. Ambos se dieron cuenta de que debían concentrar todos sus esfuerzos en el negocio debido al gran interés que generaba. Al no encontrar equipos adecuados en el mercado, decidieron fabricar sus propias máquinas, desarrollando la tecnología necesaria para el enfriamiento.

Un hielo que redefine la experiencia

El nombre Prisma no fue elegido al azar; representa la idea de transparencia y pureza, similar a un cristal. Esta visión se traduce en el producto: grandes piezas geométricas y completamente claras, que son más que un simple elemento para enfriar; se han convertido en parte esencial de la experiencia de los tragos. La diferencia entre su hielo y el tradicional se basa en tres aspectos clave:

  • Funcionalidad: Las piezas grandes reducen la dilución, enfriando las bebidas sin aguarlas rápidamente.
  • Estética: La claridad y geometría otorgan un aspecto similar al vidrio.
  • Creatividad: Los bartenders lo utilizan para crear diseños únicos incluyendo flores y formas especiales.

Situación actual y proyecciones futuras

En la actualidad, Hielo Prisma abastece principalmente a bares y restaurantes en Ciudad de Buenos Aires, además de enviar productos a Mar del Plata y Córdoba, y colabora con organizadores de eventos. Su producción mensual ronda los $50 millones, aunque ha experimentado una disminución en comparación con el año anterior. El equipo está compuesto por siete personas.

La exportación del producto no es factible por su naturaleza, pero están abiertos a exportar su modelo de negocio y tecnología, asistiendo a un emprendimiento en Paraguay que utiliza sus desarrollos. Además, han comenzado a explorar la venta directamente al consumidor, educando a la gente sobre el concepto de que más hielo no significa menos bebida, sino una mejor conservación del frío.

Siete años después del primer prototipo, Hielo Prisma continúa su crecimiento. Biglia recuerda: “Empezamos en un garage, luego pasamos a un local de 70 metros cuadrados en Chacarita y ahora estamos en un galpón de 400 metros.” La idea ha evolucionado, pero la fortaleza de su sociedad y el equipo han sido la clave del éxito.

“Lo fundamental es la sociedad y el equipo de trabajo. La idea puede ir cambiando, pero si el equipo no es fuerte, no podrá acompañar esos cambios”, concluyó Biglia.

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