Una sociedad en busca de una nueva identidad
Un mes después de la elección que cambió el rumbo
A un mes de la contundente victoria de Javier Milei en las elecciones del 26 de octubre, la repercusión de este hecho revela aspectos fundamentales para comprender la transformación que atraviesa Argentina. La situación no solo invita a un análisis de los resultados y de las dinámicas políticas; también plantea un cuestionamiento profundo: ¿está la sociedad argentina modificando su forma de pensar, valorar y actuar? ¿Existen cambios significativos en la manera de concebir el país y su porvenir, más allá del fenómeno político libertario?
El nuevo estado de la sociedad argentina
La sociedad parece haberse vuelto irreconocible para las élites, quienes ahora enfrentan la complejidad de un electorado que, aunque insatisfecho con su situación, optó por un Gobierno que llegó a su cargo en un momento crítico. El desencanto con el ajuste a jubilados y personas con discapacidad convive con una preferencia a la hora de votar que revela otras prioridades. La población se muestra contraria a la corrupción en las instancias tradicionales, pero es tolerantemente ambigua ante casos recientes de irregularidades, y entiende que los paradigmas del pasado ya no satisfacen sus expectativas, desde el ámbito estatal hasta los sindicatos.
A pesar de una economía que se contrae y la creciente dificultad para llegar a fin de mes, muchos argentinos mantienen una perspectiva optimista respecto al año siguiente. Este cambio es reflejo de una sociedad que se siente más empoderada en su individualidad. La elección de octubre no fue un mero desacierto del sistema, sino una respuesta que resonó con la época actual, similar a lo que ocurrió con el Brexit en 2016. Las élites consideraron su decisión como un error basado en premisas engañosas, pero los británicos mantuvieron su rumbo electoral en las siguientes votaciones.
Las causas del cambio social
Se percibe un consenso entre analistas que Milei representa un quiebre en un sistema que se desmoronaba. En 2023, la ciudadanía no solo eligió a un candidato excéntrico; buscaba cerrar un capítulo de su historia reciente. Sin embargo, persisten interrogantes sobre si esta elección es un paso hacia una nueva fase o simplemente una transición hacia lo desconocido. Por un lado, emergen dos razones que señalan una transformación en la sociedad argentina.
- La primera, de carácter local, evidencia un historial de frustraciones que ya no se muestran a través de estallidos sociales, sino mediante una implosión silenciosa. La decisión de votar por un outsider refleja un deseo de cambio profundo, marcado por un voto rebelde que busca la autopreservación ante nuevas incertidumbres.
- La segunda, de carácter global, se relaciona con cambios tecnológicos que han modificado no solo procesos productivos, sino también relaciones sociales e interacciones políticas. Estas alteraciones sugieren una sociedad que muestra menos dogmatismo y más pragmatismo, con identidades más flexibles y demandas más precisas respecto a la política.
El papel de los jóvenes en este nuevo panorama
Por otra parte, los jóvenes representan un sector fundamental en esta transición, pues su conexión con el pasado es distante, considerando la democracia como un derecho adquirido y no como el resultado de una lucha decisiva. Según el análisis de Pablo Seman, los jóvenes creen en el progreso personal basado en el esfuerzo individual, un concepto que ha resonado en el reciente auge del libertarismo.
Un estudio reciente apunta a que solo un 16% de los jóvenes considera un empleo tradicional como un ideal, prefiriendo el trabajo autónomo o el emprendimiento. Este cambio refleja una relación más directa con las plataformas digitales y un distanciamiento respecto a las instituciones tradicionales, lo que augura una complejidad adicional para el futuro del peronismo, que se enfrenta al desafío de reconectar con esos sectores desilusionados.
Reflexiones sobre el futuro de Argentina
En este contexto de incertidumbre, Juan Carlos Torre plantea que la sociedad argentina se encuentra en un estado de transición, buscando una nueva forma de agregación. La pregunta persistente es si el rumbo electoral del 2023 demuestra que Argentina se ha alzado para desprenderse de su pasado o si esa decisión siembra las semillas hacia un futuro incierto. La sensación de que Milei puede ser un puente hacia una nueva era queda en el aire, mientras el país navega sus desafíos sociales y políticos.
