Víctimas de la pandemia económica: ya cerraron algunas pymes en el centro

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La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló recientemente que en abril las ventas minoristas cayeron cerca del 60% en relación al mismo mes de 2019. La falta de ventas y de ayuda concreta del Estado generó el cierre de varios negocios, como se puede apreciar al recorrer el centro.

La realidad del comercio minorista era mala antes de la pandemia del coronavirus y es alarmante después de la cuarentena obligatoria que se estableció para evitar la propagación del Covid-19.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló recientemente que en abril las ventas minoristas cayeron cerca del 60% en relación al mismo mes de 2019. Ya el año pasado, durante igual período, el desplome había alcanzado más del 13%.
Las medidas que dictó el Gobierno nacional para frenar la curva de contagios del coronavirus generaron efectos colaterales dramáticos en materia económica. La realidad de Argentina frente a la enfermedad es mucho más alentadora que en otros países, es cierto. Sin embargo, la cuarentena establecida el 20 de marzo significó, para muchas pequeñas y medianas empresas, una condena a muerte y despidos de personal.
En San Rafael pasaron casi 40 días hasta que la mayoría del comercio reinició su actividad tras el decreto del aislamiento social, obligatorio y preventivo. Ese lapso –sin ningún tipo de ingresos– fue suficiente para que varios emprendimientos no pudieran reabrir sus puertas. Alcanza con recorrer el microcentro para dar cuenta de esa dura y lamentable realidad. La paralización en las ventas derivó en la imposibilidad de abonar alquiler del local, sueldos, pago de impuestos y servicios, entre otras obligaciones.
El panorama, pronostican especialistas, será peor aún en los próximos meses, teniendo en cuenta que son varios los rubros que están todavía sin funcionar. Asimismo, la crisis del coronavirus genera que a pesar de que muchos comercios pudieron reabrir sus puertas en San Rafael, no tengan clientes a quienes venderles sus productos por falta de dinero y también temor por el futuro de su bolsillo.
Mariela tiene una pyme de indumentaria y asegura que “no vendí prácticamente nada desde que pude abrir nuevamente el local. La gente no viene, a pesar de que cumplo con el protocolo sanitario”. Lo mismo sucede en regalerías y jugueterías, casas de calzado o librerías.
La realidad indica que mientras dure la cuarentena, más o menos flexibilizada, la situación tardará mucho más en normalizarse. En ese escenario, desde el sector comercial minorista aseguran que no han sido incluidos en el paquete de medidas de alivio dictado por el Ejecutivo nacional durante la crisis del Covid-19.
El Gobierno nacional dispuso en un primer momento prestamos a una tasa de 24% y luego hacerse cargo del pago parcial de salarios de micro, pequeñas y medianas empresas, aunque quienes son parte de ese enorme ámbito aducen dificultades y demasiadas barreras para acceder a esos beneficios. No obstante, los que continúan son optimistas y aguardan nuevos anuncios que signifiquen una bocanada de aire fresco para los días venideros.
Las acciones ejecutadas por el Gobierno y replicadas por la Provincia y la Municipalidad han tenido por objetivo evitar el crecimiento de la curva de contagios y un desastre sanitario en función de lo ocurrido en otros países. La decisión, claro está, empezó a generar otros perjuicios de orden económico que aún hoy no se termina de dimensionar. El presidente Alberto Fernández priorizó siempre la salud por encima de la economía y asegura que “de la segunda crisis se puede salir”, pero esa postura, acertada en lo sanitario, desafortunadamente ya se está cobrando víctimas que difícilmente puedan volver a tener su emprendimiento. A la espera de resultados positivos a largo plazo, a corta y mediana distancia se avizora un panorama muy complicado.

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