La conmovedora conexión entre Ami y Sofía: la perra que protege a la yegua superviviente de abusos

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Una Llamada de Auxilio Urgente

El teléfono de Yésica Paola Antonio sonó mientras ella disfrutaba de un merecido descanso. Recibió un mensaje crítico a través de Instagram que desató todas las alarmas. Era el 7 de noviembre y se informó que un vecino de San Miguel estaba siguiendo los pasos de una yegua que había sido observada en un grave estado de deterioro. Cada día que pasaba, la yegua parecía debilitarse más, como si no pudiera soportar más el peso de su sufrimiento.

Con determinación, este vecino decidió seguirla y solicitar ayuda. Con el celular en mano y la preocupación por llegar tarde, envió un mensaje pidiendo asistencia. «Nos pide ayuda y asesoramiento», relató la presidenta de la ONG Caballos RECC. Inmediatamente se movieron: contactaron al personal del municipio de San Miguel y a la policía, guiando al joven Guillermo en los pasos necesarios para asegurar el rescate sin demoras. Las imágenes que recibieron no dejaban lugar a dudas: la yegua estaba en un estado crítico.

Una Amistad que Salva Vidas

Al llegar al lugar, el escenario era aún más impactante que las imágenes. La yegua estaba casi colapsada, apenas sostenida por los arneses del carro. Su respiración era pesada, como si cargara un enorme peso en su cuerpo. «Cuando le quitaron el carro, la yegua se deslizó y cayó», recuerda Yésica. Su cuerpo, con las costillas marcadas, cedió de inmediato, como si esperara ese momento para rendirse.

Los voluntarios y el equipo municipal actuaron rápidamente. «Lograron ponerla en pie», señala Yésica, aunque fue una tarea desafiante. «Tuvimos que ayudarla entre varios, estaba muy débil, no tenía fuerza en las piernas». En medio de esta situación, apareció otra heroína: Sofía, una rescatista de San Miguel con experiencia en el rescate de caballos en condiciones críticas. Juntos, lograron estabilizar a la yegua y garantizar su traslado a la ONG.

Lo inesperado llegó cuando, al preparar a la yegua para el traslado, los rescatistas se dieron cuenta de que una pequeña perra estaba siguiendo cada movimiento de la yegua. Esta perra, flaca y atenta, se mantenía cerca, cuidándola como si su vida dependiera de ella. «Les dijeron a los carreros que se llevaran a la perra, pero ellos se negaron, afirmando que siempre estaba al lado de la yegua», narra la rescatista. Era evidente que la perra era más que una mascota; era su compañera incondicional. No se separaba ni un instante de la yegua.

Intentaron ubicar a la perra en un refugio canino, pero todos estaban saturados. «Las capacidades estaban rebosadas, no había espacio disponible», explica Yésica. La decisión de llevarse a la perra se hizo evidente: «Si la perra sigue a la yegua, entonces ambas van a ir juntas. No la dejaremos ahí, abandonada». Así fue. Primero subieron a la yegua, a quien nombraron Sofía, y luego la perra, que fue bautizada como Ami, que significa «amiga». Ese salto marcó el inicio de un destino compartido.

Un Vínculo Inquebrantable

La primera noche en el refugio fue crítica. La yegua se encontraba extremadamente débil y deshidratada. Ami se acostó a su lado y no se movió. Cada vez que un voluntario se acercaba, la perra se levantaba, olfateaba, observaba y luego regresaba a acurrucarse junto a la yegua, como si disciplinadamente cuidara su respiración. Esta lealtad, tan visceral y pura, incluso sorprendió a los rescatistas más avezados.

No había manera de explicar el profundo lazo que compartían, ni cuánto tiempo habían estado juntas, pero era claro que Ami no permitiría que Sofía muriera sola. La había seguido, protegido y acompañado en las circunstancias más difíciles. A medida que pasaron los días, su vínculo se fortaleció, evidenciando que no solo era compañía, sino una conexión emocional vital para la recuperación.

  • Cuando los veterinarios realizaban revisiones, Ami se mantenía a pocos centímetros, observando todo con atención.
  • Si Sofía avanzaba un paso, Ami hacía lo mismo.
  • Cuando Sofía descansaba, Ami se echaba a su lado.

Los voluntarios temían que Ami se escapara debido al espacio amplio y abierto del refugio, pero ella nunca tenía intención de alejarse de Sofía. Con el tiempo, ambas comenzaron a mostra signos de mejoría: la yegua recuperó algo de fuerza y empezó a aceptar alimentos, mientras que Ami también se adaptaba a convivir con otros animales.

La ONG decidió que cuando llegue el momento de adoptar a Sofía, ambas deben ser adoptadas juntas; separarlas sería traicionar la única certeza que ambas habían tenido durante su sufrimiento: que una estaba allí para cuidar a la otra.

Urge Ayuda para el Rescate Animal

La historia de Sofía y Ami pone de relieve no solo el tema del abandono y la crueldad en el tratamiento de los animales, sino también la precaria situación laboral que enfrentan las ONG. Actualmente, en Rescate Equino Cinco Corazones, lo que más requieren son insumos veterinarios básicos para animales grandes, tales como antibióticos, antiinflamatorios y desinfectantes. “Hemos contactado a numerosos veterinarios y laboratorios, pero no hemos recibido respuestas”, lamentó la rescatista.

Además, el grupo enfrenta un problema estructural, ya que no poseen un vehículo adecuado. Necesitan una camioneta, aunque sea usada, que les permita transportar carga de manera eficiente. En la actualidad, el batán que podría auxiliar a más caballos permanece inactivo a la espera de un camión que lo trasladara. Cada día que pasa, es un animal que podría recibir ayuda, pero no puede acceder a ella.

Aún así, Sofía y Ami permanecen unidas, con la yegua en proceso de sanar y la perra vigilando celosamente cada uno de sus movimientos. El equipo de RECC espera que la solidaridad permita seguir salvando más vidas como las de ellas.

Para contactar a la ONG, pueden escribir a la dirección de correo electrónico ong.recc@gmail.com

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