Progresos inciertos en la segunda fase del acuerdo de Gaza debido a la influencia del Consejo de Paz de Trump
Iniciativa bajo desconfianza
La segunda fase del delicado acuerdo de cese al fuego en la Franja de Gaza ha comenzado oficialmente. Sin embargo, existe una notable desconfianza en torno a la creación del Consejo de Paz, presidido por Donald Trump, así como al comité nacional palestino designado para gestionar este enclave. Ambas instancias generan tanto inquietudes como esperanzas en el contexto actual.
La mirada israelí
Desde la perspectiva de Israel, el anuncio sobre el desarme de Hamas y la participación de Turquía y Qatar, dos de sus históricos adversarios en la región, despierta recelo. El grupo islamista palestino teme, a su vez, que las fuerzas israelíes se resistan a dejar el área y establezcan una nueva frontera, además de rechazar cualquier presencia de Israel en la junta de paz.
Composición del nuevo comité
La conformación de los grupos previstos en el acuerdo será crucial para el éxito de esta fase. El comité palestino, integrado por tecnócratas reconocidos ajenos a Hamas, se enfocará en gestionar los asuntos internos de Gaza. Por su parte, el Consejo de Paz, con la participación del argentino Javier Milei a invitación de Trump, actuará como un panel internacional que supervisará la reconstrucción y las garantías políticas en un territorio devastado por dos años de conflicto. Además, se creará un «consejo ejecutivo» international, que tendrá un rol de asesoría y contará con un diplomático de Turquía y otro de Qatar, lo que aumenta la inquietud israelí respecto a su influencia en el futuro de Gaza.
El papel de los palestinos
El Comité Nacional para la Administración de Gaza desempeñará un papel relevante en la supervisión de la restauración de los servicios públicos y la estabilidad de la vida cotidiana en Gaza, según indica la Casa Blanca. Este organismo estará presidido por Ali Shaath, un exviceministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y se espera que esté compuesto por figuras respetadas de la sociedad civil, con algunos vínculos a Al Fatah, rivales de Hamas.
Controversias sobre el desarme
No obstante, el mayor desafío radica en la disposición de Hamas a desarmarse, requisito fundamental de esta fase del acuerdo. Los portavoces del grupo han presentado versiones contradictorias sobre este aspecto. En caso de que Hamas no entregue sus armas, Israel no avanzará en el cumplimiento de sus compromisos, que incluyen una retirada gradual de sus soldados. Sin embargo, Hamas afirma que no renunciará a su armamento a menos que las fuerzas israelíes abandonen Gaza. Adicionalmente, Hamas ha condenado la inclusión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el Consejo de Paz, denunciando su presencia como una violación de principios de justicia y rendición de cuentas.
Temores israelíes
Desde el gobierno israeli, existe preocupación de que los nuevos consejos resulten en una nueva estructura administrativa en Gaza sin desmantelar el poder de Hamas. La oficina del primer ministro señala que la formación del gobierno tecnócrata palestino no fue previamente coordinada con Israel. Según afirmaciones, este comité parece estar estructurado de manera que funcione como un gobierno soberano, abarcando competencias en diversas áreas.
Críticas desde la oposición israelí
El líder de la oposición, Yair Lapid, ha manifestado su desacuerdo con la participación de Qatar y Turquía, argumentando que son aliados ideológicos de Hamas y no deberían estar involucrados en el Consejo Ejecutivo. Por otro lado, Netanyahu continuó enfatizando su firme alianza con Trump y la necesidad del desarme total de Hamas, resaltando que «la fase dos establece un principio claro: Hamas será desarmado y Gaza será desmilitarizada».
Un futuro incierto
Según The Israel Times, Netanyahu se encuentra en una posición complicada; por un lado, no puede oponerse al plan debido a la presión de Trump, pero por otro, reconoce que esta fase incluye actores hostiles en posiciones clave, lo cual podría complicar su éxito. El principal objetivo de Israel sigue siendo la eliminación de Hamas, y sugiere que el control del enclave podría ser cedido a fuerzas internacionales que garantizan la paz, debilitando así la capacidad de Israel de manejar lo que suceda al otro lado de la frontera.
