Inicia el ciclo lectivo 2026 en medio de un paro docente en Buenos Aires
Inicio del ciclo escolar afectado por conflictos laborales
El ciclo lectivo 2026 en la provincia de Buenos Aires empezará bajo la sombra de un fuerte conflicto sindical que afectará a 15 provincias argentinas y pondrá en jaque el regreso a clases de casi siete millones de estudiantes. La paralización fue convocada a nivel nacional por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) y impactará en escuelas primarias y secundarias de gestión pública.
Dificultades en la Provincia de Buenos Aires
En un hecho sin precedentes en los últimos seis años, el distrito más grande del país no puede garantizar el inicio regular de clases debido a la huelga docente, que abarca tanto el sistema público como el privado, debido a la adhesión del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP).
- El paro nacional suspenderá las actividades escolares en provincias como Catamarca, Chaco, Córdoba, y otras.
- El regreso al aula de millones de niños, niñas y adolescentes ahora depende del nivel de participación en la medida gremial.
Demandas de los trabajadores de la educación
Esta protesta responde a reclamos históricos que incluyen:
- Convocatoria a paritarias nacionales para docentes.
- Restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID).
- Aumento del presupuesto educativo.
- Recomposición salarial ante la inflación.
El desafío para el gobernador Kicillof
El gobernador bonaerense Axel Kicillof enfrenta una situación difícil. Desde su asunción en 2019, había conseguido comenzar cada ciclo lectivo sin conflictos gremiales significativos.
La provincia alberga el sistema educativo más grande del país, que incluye más de 360.000 docentes en aproximadamente 18.000 establecimientos públicos, subsidios para 60.000 trabajadores de colegios privados y atiende a 5,2 millones de estudiantes, lo que representa el 27% del presupuesto provincial, estimado en 43 billones de pesos, destinado a educación.
Negociaciones inconclusas
Recientemente, el Frente de Unidad Gremial Docente (FUGD) rechazó la propuesta oficial de un aumento del 3% para enero, que incluía un 1.5% retroactivo a diciembre, argumentando que era insuficiente ante la creciente inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
La propuesta ofrecía los siguientes aumentos salariales:
- Docente ingresante: $762.200
- Maestro con «quinta hora»: $961.000
- Docente con doble cargo: $1.524.300
El Gobierno Provincial ha convocado a una nueva reunión paritaria para el miércoles 4 de marzo, aunque el margen para la negociación es limitado, ya que antes del 13 de marzo debe definirse un nuevo esquema salarial.
Conflictos internos y medidas de otros sindicatos
El conflicto ha expuesto las divisiones dentro del sindicalismo docente en la provincia. La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) fue la primera en convocar a la medida, seguida por el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), bajo la dirección de Roberto Baradel, quien tradicionalmente se ha alineado con Kicillof.
Por su parte, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) también ha programado un paro con movilización, alegando la pérdida de poder adquisitivo y responsabilizando al Gobierno nacional por la depreciación salarial en el sector público. Esta situación afectará la operatividad de las escuelas, ya que muchos de los auxiliares educativos pertenecen a este sindicato.
Un comienzo desafiante para Flavia Terigi
El conflicto representa un inicio complicado para Flavia Terigi, quien asumió en diciembre como la nueva directora general de Cultura y Educación en la provincia, reemplazando a Alberto Sileoni. A pesar de que las actividades previas han transcurrido normalmente, el paro podría oscurecer el inicio del año escolar.
El conflicto no solo pospone el regreso a las aulas, sino que también tensa las relaciones entre el gobierno provincial, los sindicatos aliados y la administración nacional, en un contexto económico marcado por la inflación y el ajuste fiscal. La incertidumbre ahora radica en si la próxima reunión paritaria podrá resolver la disputa antes de que el calendario académico sufra una alteración mayor. Mientras tanto, millones de estudiantes y sus familias aguardan una solución que permita retomar su rutina educativa sin más interrupciones.
