Escapada cerca de Buenos Aires: la historia de amor detrás de la Reserva Natural El Destino

imagen-225
Compartilo

Orígenes de una Reserva Natural

La Reserva Natural El Destino se funda en una historia de amor que comienza el 16 de octubre de 1921. Ese día, Ricardo Pearson y Elsa Shaw, dos jóvenes argentinos, se conocieron en las escalinatas del hotel Astorias en Bruselas, donde sus familias estaban de viaje por motivos laborales. Desde ese momento, forjaron un lazo que perduraría en el tiempo, culminando en su matrimonio en 1926.

Pronto, la pareja adquiere una vasta propiedad a las orillas del Río de la Plata, en el partido de Magdalena, situada a 120 km de CABA. En este espacio, hoy en día surcan el aire innumerables mariposas de la especie bandera argentina.

Vida y Trabajo en El Destino

En 1928, Pearson y Shaw se establecieron en una majestuosa casa de estilo racionalista, rodeada de una estancia autosuficiente. Según relata Claudia Gómez, responsable administrativa de la reserva, la pareja se dedicaba a una variedad de tareas que incluían la ganadería, la agricultura, la forestación y la cría de abejas, entre otros muchos cultivos.

Como ingeniero agrónomo, Pearson respetaba el entorno natural de su propiedad. Además, ocupó posiciones de importancia como presidente de la Sociedad Rural local y fue intendente de Magdalena en dos ocasiones. Mientras tanto, Elsa, como ama de casa, desempeñaba un papel crucial en la gestión diaria de la estancia, y su lema era ‘Vivimos de lo que cosechamos’.

Iniciativas de Conservación

En el año 1979, tras el fallecimiento de Elsa y sin descendencia, Pearson decidió preservar más de 500 hectáreas dedicándolas a la protección y recuperación del bosque nativo, promoviendo la educación ambiental a través de la Fundación Elsa Shaw de Pearson. En 2011, el área fue reconocida como Reserva Natural Privada de la Provincia de Buenos Aires, y se integró al Parque Costero del Sur, declarado Reserva de Biósfera por la UNESCO.

Transformaciones y Proyectos Futuros

La casa principal se encuentra en obras para convertirse pronto en museo, conservando su encanto. El exterior, recientemente restaurado con ayuda de los internos de la Unidad 35 de Magdalena, destaca por su frescura. La planta baja, visible a través de amplios ventanales, cuenta con espacios acogedores, incluidos una sala de estar y una cocina, que albergan objetos históricos como mapas y una impresionante colección de libros.

La vida silvestre del área

La reserva es hogar de más de 100 especies de aves, entre ellas carpinteros, cardenales, colibríes y garzas. También se pueden observar mamíferos como mulitas, zorrinos y carpinchos. La biodiversidad del lugar se complementa con el Museo Campero, que exhibe reliquias de la vida pasada, incluyendo herramientas agrícolas y antiguos carruajes.

Un espectáculo de mariposas

Durante el verano, y hasta abril si las temperaturas se mantienen cálidas, las mariposas bandera argentina llenan el lugar con su vibrante color celeste. Aunque al inicio los visitantes pueden contar cuántas ven, pronto se dejarán llevar por la experiencia de observar cientos de ellas volar. El sendero El Coronillo, con una longitud de 350 metros, es el sitio ideal para disfrutar de su danza aérea y observar otras especies como las mariposas monarca.

Acceso y Alojamiento

La reserva se encuentra en la ruta 11 km 71 en Magdalena, a 120 km de CABA y 50 km de La Plata. El horario de visita es de 8 a 20 horas durante el verano; de jueves a martes de 8 a 18 horas desde finales de marzo. El lugar ofrece opciones de alojamiento en dormis camperos y áreas de camping equipadas con parrillas, recomendando a los visitantes que traigan su propia comida y bebida.

Compartilo