Luis Alberto Escobedo: De soldado en Malvinas a ícono del fútbol argentino
LUIS ALBERTO ESCOBEDO (EX FUTBOLISTA Y COMBATIENTE DE MALVINAS). 31.03.2026 Foto Maxi Failla
Un viaje cargado de desafíos
Luis Alberto Escobedo, un hombre cuya vida parece estar marcada por la resiliencia y el destino, vivió una experiencia transformadora desde su infancia. A apenas 19 años, este joven dejó atrás una prometedora carrera en el fútbol de ascenso para ser enviado a combatir en la Guerra de Malvinas como miembro de la Compañía de Comunicaciones. Escobedo relata que fue un período de 70 días en un archipiélago donde enfrentó peligros completamente ajeno a la idea de manejar un arma.
Infancia y primeros pasos en el fútbol
Nacido en Santiago del Estero y criado en el humilde barrio de Ingeniero Budge, Escobedo eligió el fútbol como su pasión desde joven. En su niñez, jugaba en una gran cancha frente a su casa y su habilidad no pasó desapercibida. Participó en campeonatos donde se destacaba junto a otros chicos del barrio, lo que le abrió las puertas para formarse en el club Los Andes.
«Desde chico, jugando a la pelota, nos vieron de Los Andes porque en un campeonato Evita llegamos a las etapas finales», recuerda Escobedo. Con el tiempo, subió de divisiones y comenzó a entrenar con la primera, anotándose como suplente en partidos importantes.
Servicio militar y el llamado a Malvinas
En 1982, su vida dio un giro inesperado al ser llamado al servicio militar. Escobedo ofrece detalles de su experiencia, incluida la angustiante noticia de su traslado a las islas. Recordó ese fatídico 10 de abril, cuando, tras un partido, compró un diario donde enteró que la Décima Brigada había sido movilizada.
Tras lidiar con la dificultad de comunicar su situación a su familia, finalmente viajó a Malvinas, donde enfrentó una realidad que nunca imaginó. «Nos llevaron a una guerra y no sabíamos nada», reflexionó. En esos días de formación, la incertidumbre reinaba: no había información clara de los ataques ni de otros focos de combate.
La dura experiencia en Malvinas
Escobedo narró la dura llegada a las islas: un clima gélido, días de barro y la constante sensación de peligro. «Al principio, no teníamos información. Vivíamos el día a día. Nos enteramos del hundimiento del Belgrano y eso realmente cambió nuestra perspectiva sobre la situación», afirmó.
Durante la guerra, reflexionó sobre la desconexión entre el ambiente del fútbol en Buenos Aires y la dura realidad que vivían en el frente. «Recibí cartas de mis amigos, pero nunca de mi familia mientras estuve allá», recordó, mencionando que la vida continuaba como si nada sucediera en la capital.
Retorno al fútbol y la normalidad
La vida de Escobedo después de la guerra no fue fácil. Se encontró con un vacío inmenso, así como muchos de sus compañeros que sufrieron consecuencias emocionales severas. Sin embargo, el fútbol se convirtió en su salvación. Tras un breve retiro, su amor por el juego lo llevó a regresar rápidamente a los campos: «El fútbol me ayudó muchísimo, fue mi salvación».
Hoy, a los más de 20 años de haber abandonado el fútbol profesional, sigue jugando semanalmente y encuentra bienestar en ello. En su nuevo rol como encargado de una obra social, Escobedo también se dedica a compartir su experiencia con jóvenes futbolistas, aconsejando sobre la importancia de tener una educación y un respaldo profesional fuera del deporte.
Reflexiones finales
Escobedo concluye compartiendo un mensaje para futuras generaciones: «El fútbol es hermoso, pero deben estudiar y tener una profesión paralela, porque la carrera es corta». Su historia, aunque marcada por el sufrimiento, se convierte en un testimonio de esperanza y superación que continúa resonando en el ámbito del deporte y más allá.
