La demanda de pesos alcanza niveles alarmantes: mínimos históricos desde el fin de la convertibilidad

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La disminución en la demanda de pesos

La oferta monetaria excesiva ha sido atribuida a una significativa baja en la demanda de pesos durante los últimos meses, y no a un aumento en la liquidez, según análisis realizados en la city. Este fenómeno se explica por tres factores clave que afectan el sistema financiero actual: la expansión del stock de Repo del BCRA, las tasas de interés reales negativas a corto plazo y la persistente inflación.

En marzo, el indicador M2 transaccional, que incluye el efectivo en circulación y depósitos a la vista, alcanzó sus niveles más bajos desde que se abandonó la convertibilidad. Este indicador sufrió una caída del 9% en términos reales y desestacionalizados desde mediados de diciembre, y un 12,3% si se consideran las estacionalidades típicas del primer trimestre, que generalmente implica un aumento en la circulación de efectivo por las festividades y el verano.

Factores detrás de la caída de la demanda

Desde Facimex se subraya que la reducción en la demanda de dinero en marzo finalizó en solo el 7,6% del Producto Bruto Interno (PBI), el nivel más bajo desde la salida de la convertibilidad. Los motivos que contribuyen a esta tendencia incluyen:

  • La estacionalidad: la demanda se incrementa hacia fin de año y disminuye en el primer semestre.
  • La aceleración de la inflación y la deterioración de las expectativas, lo que incrementa el costo de oportunidad de mantener pesos.
  • El frenazo en el crecimiento del crédito al consumo y el descenso del salario real.
  • Las menores tasas de interés reales que desincentivan mantener pesos como inversión especulativa.

Para Facimex, abordar la caída en la demanda de dinero es crucial para implementar un programa de adquisiciones de divisas sin comprometer el proceso de desinflación. Una demanda de dinero en descenso limita la capacidad de absorción de expansiones en la oferta monetaria, evitando así presiones cambiarias e inflacionarias que pueden complicar la acumulación de reservas.

Estado actual de la liquidez y tasas

La última operación del Tesoro de marzo, realizada el jueves, presentó un rollover del 139%, lo que representa una contracción monetaria de $3,105 billones. El día anterior, el excedente de pesos en los bancos, estimado a través del Repo con el BCRA, era de $3,56 billones. Tras la liquidación, se estimó que el stock había caído a $1,74 billones, es decir, una reducción de $1,86 billones, por debajo de la absorción esperada.

Las causas de esta elevada liquidez a pesar del rollover incluyen: una intervención en dólar linked, una inyección de aproximadamente $0,19 billones del BCRA tras la compra de u$s140 millones en el mercado oficial, posible recompra de títulos y un cambio en los encajes, con un impacto esperado de $0,78 billones.

Perspectivas para el futuro

Desde Mills Capital, se destaca que la reducción de encajes del 50% al 45% puede inyectar una cantidad significativa de liquidez en el sistema, lo que podría favorecer una mayor actividad económica, pero también aumentar la demanda por activos financieros. Actualmente, la Tasa Nominal Anual (TNA) se encuentra en 21%, similar a la tasa de Repo a un día.

En resumen, mientras que la liquidez se mantiene relativamente elevada, esto evita un incremento en las tasas a corto plazo. No obstante, existe cierta preocupación sobre cómo la gestión de esta liquidez podría repercutir en el mercado cambiario si no se maneja de manera adecuada. La compresión de rendimientos sigue afectando a las Tasas Efectivas Mensuales (TEM) de Lecaps y Boncaps, que se ajustaron a la baja, estableciéndose entre 2% y 2,3%.

Restaurar el ancla cambiaria

Facimex señala que el lanzamiento del programa del FMI en abril de 2025 provocó la pérdida del ancla cambiaria al cambiarse a un ancla monetaria con metas de M2, lo que inicialmente estabilizó las expectativas, pero fue abandonado en pocos meses. Desde entonces, tanto la inflación como las expectativas han aumentado de manera constante, lo que indica la necesidad de recuperar un ancla nominal para estabilizar la demanda de dinero, al tiempo que se avanzan las compras de divisas con un proceso de desinflación más profundo.

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