Andrés Brody sobre el alto costo de la vivienda en Argentina
Desafíos para la vivienda en Argentina
La Argentina se enfrenta a un conjunto de problemas en el ámbito de la vivienda, a pesar de poseer uno de los territorios más amplios del mundo, con vastas áreas urbanizables y ciudades con potencial de expansión. En Buenos Aires, el precio del metro cuadrado final supera ampliamente lo que muchas familias pueden pagar. Esta realidad habitualmente se aborda desde una perspectiva simplista, centrándose en el costo de la tierra y de los materiales. Sin embargo, al profundizar en los factores que determinan el precio final de una vivienda, se revela una realidad más complicada.
Causas del alto costo de construcción
Construir en Argentina implica un costo elevado no solo por el precio de la obra, sino también por una serie de factores adicionales, que incluyen:
- Una alta carga impositiva.
- Largos tiempos administrativos para la obtención de permisos.
- Incertidumbre jurídica que frena la inversión.
Desde el momento en que un desarrollador compra un terreno en Buenos Aires, enfrenta una variedad de gastos iniciales como impuestos de sellos, gastos notariales y honorarios, además de los costos para obtener las aprobaciones necesarias ante la administración pública. Este proceso, a menudo, puede demorar muchos meses, e incluso más de un año. En un contexto de alta inflación y volatilidad económica, cada mes de retraso implica un costo financiero creciente que eventualmente se refleja en el valor total del proyecto.
El impacto de los litigios en los proyectos
Además, los tributos durante la etapa de construcción incrementan los costos. Por ejemplo, el IVA sobre los materiales, y los impuestos que deben cumplir las empresas constructoras impactan en el precio final de las viviendas. Un aspecto que raramente se menciona es el riesgo jurídico: en años recientes, ha crecido el número de recursos legales que buscan detener proyectos arquitectónicos, incluso cuando cuentan con todos los permisos otorgados. Este fenómeno ha llevado a la paralización de diversas obras en barrios como Palermo, Belgrano y Núñez, que han quedado atascadas durante largos periodos debido a litigios relacionados con el código de urbanismo.
Cuando un proyecto se detiene, la repercusión económica es inmediata. Los costos siguen incrementándose, los contratos requieren revisiones, los materiales ya comprados quedan sin uso, y los compradores viven en la incertidumbre respecto a los plazos de entrega.
