María O’Donnell y su análisis sobre Montoneros: asesinatos, expulsiones y tensiones internas
La periodista, escritora, presentadora y politóloga, María O'Donell, posa para una foto en Buenos Aires, el 20 de abril de 2026. Foto: Mariana Nedelcu
Una mirada profunda sobre los Montoneros
¿Se está romantizando la historia de los Montoneros? ¿Quiénes eran realmente estos jóvenes que estaban dispuestos a sacrificar su vida por Perón? Su fama aumentó tras el asesinato de Aramburu, que fue resultado de un juicio popular, y por el impacto mundial que causó el secuestro de los hermanos Born, donde exigieron uno de los rescates más cuestionados de la historia. Sin embargo, su historia incluye también la muerte de José Ignacio Rucci, un líder sindical de confianza de Perón, y una rápida ruptura con el gobierno peronista en menos de cuatro años de existencia.
Los Montoneros se vieron forzados a la clandestinidad, creyendo que un golpe de Estado podría beneficiarlos, a la vez que impusieron un rígido código moral que condenaba el adulterio y cuestionaba la homosexualidad. La organización fue también responsable de juicios internos y ejecuciones por supuestas traiciones. Aún hoy, sus líderes no piden perdón por sus acciones.
Las reflexiones de María O’Donnell
En su nuevo libro Montoneros, una historia visual, la autora María O’Donnell explora en profundidad la evolución de esta organización guerrillera y su tumultuosa década. En sus 320 páginas, O’Donnell presenta una serie de ilustraciones, documentos y testimonios gráficos que permiten entender mejor la trayectoria de los Montoneros, desde su auge hasta su declive.
En una reciente entrevista, la autora confiesa que, aunque al principio quería escribir una breve historia sobre los Montoneros, se vio inmersa en un profundo proceso de investigación, que incluyó leer una extensa bibliografía reciente y documentos históricos.
- O’Donnell considera fundamental incluir a las nuevas generaciones en esta discusión, pensando en aquellos que no vivieron los años 70.
- Afirma que existen muchas perspectivas sobre los Montoneros, desde la idealización hasta la crítica.
El contexto histórico y las tensiones internas
Según la autora, el nacimiento de los Montoneros está marcado por el asesinato de Aramburu, lo que permitió que la organización adquiriera notoriedad en un contexto donde el peronismo estaba ausente, con el regreso de Perón tras su exilio y en tiempos de agitación social. Countó con un amplio apoyo juvenil, pero su historia no estuvo exenta de conflictos internos y la necesidad de lidiar con un contexto político cada vez más complicado.
O’Donnell también aborda la mirada crítica de figuras como Rodolfo Walsh y Juan Gelman, quienes denunciaron el sectarismo maniaco de los líderes y advertían sobre las consecuencias de la violencia de la organización. A medida que los Montoneros se militarizaban en la década del 70, también se alejaron de la sociedad, aunque en sus inicios lograron crearse un espacio dentro de las instituciones políticas.
O’Donnell señala que, en 1975, los Montoneros ya eran objeto de temores y críticas, especialmente después de una serie de asesinatos que afectaron la percepción pública hacia ellos.
El impacto del Golpe de Estado y la creciente paranoia
Año crucial también fue 1975, donde la violencia fue notable por parte de ambas partes: Montoneros y la Triple A, una organización terrorista que creció bajo el gobierno de Isabel Perón. En este escenario, surgían debates internos sobre la conveniencia del golpe de Estado, donde algunos en la conducción de Montoneros preguntaban si debía ser aceptado o resistido. Se reconoce que la cúpula subestimó la capacidad represiva del gobierno militar que se aproximaba.
Con la llegada de la dictadura, la organización se transformó, estableciendo severos códigos de conducta y un aislamiento total respecto a la realidad que imperaba en el país. Autores y testimonios reflejan el ambiente de miedo y de control interno donde cualquier sospecha de deslealtad resultaba en severas consecuencias.
Reflexiones sobre el liderazgo y la memoria
La figura de Mario Firmenich emerge como un punto de referencia en el análisis de O’Donnell, quien critica su incapacidad de conectar con la realidad y su persistente voluntad de justificarse sin una reflexión profunda sobre su papel. La autora debate sobre la falta de un enfoque empático entre los líderes sobre el sufrimiento de quienes formaron parte de la organización.
En conclusión, O’Donnell presenta una historia rica en matices, donde cada lector tiene la oportunidad de interpretar la compleja realidad de los Montoneros y su legado, dejando en claro que son necesarias muchas explicaciones aún por ofrecer por parte de sus líderes.
