Innovación argentina: la taza de café que utiliza borra como materia prima

imagen-144
Compartilo

Una propuesta sustentable desde Buenos Aires

En Buenos Aires, donde el ritual del café es de gran importancia, la borra de café se ha convertido en un residuo que, en su mayoría, termina en la basura. La diseñadora textil Camila Castro Grinstein ha decidido cambiar esta realidad desde su taller en Almagro, llevando a cabo una iniciativa que transforma este descarte en tazas compostables que, a su vez, regresan a las cafeterías, cerrando así un circuito eficiente y simbólico.

Una idea que surgió en el ámbito académico

La idea detrás de este proyecto nació en 2021, durante la formación universitaria de Castro Grinstein en la FADU, a partir de un estudio sobre materiales alternativos y más responsables con el medio ambiente. En sus palabras: “Empecé a mirar los residuos como materia prima, no solamente como basura.” La diseñadora formuló una pregunta crucial: ¿qué hacer con los residuos orgánicos que genera la ciudad, que pueden representar hasta el 46% de su basura?

Recuperando la borra como materia prima

La elección de utilizar borra de café no fue azarosa. “Las cafeterías desechan alrededor de 5 kg diarios de borra de café y suelen separarla en origen”, detalló la emprendedora. Aunque la borra es compostable, comúnmente termina en la basura. Esta situación ha permitido idear un sistema de logística circular que recupera el residuo, lo transforma y lo devuelve como un producto final.

Detrás de la creación de la taza

El desarrollo de la taza, que es el producto estelar del proyecto, fue un proceso prolongado que tomó cerca de dos años de investigación. “Nuestro objetivo es reemplazar los plásticos desechables que contaminan el medio ambiente a través de una alternativa efectiva”, aseguró Castro Grinstein.

Una experiencia sensorial única

Las tazas están diseñadas para mantener el color y el aroma del café, enriqueciendo la experiencia del consumidor. Según Castro Grinstein: “Esto vuelve la experiencia mucho más interesante para el que lo consume: no solamente es sustentable, sino que proporciona una buena experiencia.” Actualmente, estas tazas se venden en la web de Etimo por $13.300 y el modelo con tapa, ideal para llevar el café, tiene un costo de $18.800.

Proceso de fabricación eficiente

El proceso de producción de las tazas es escalable y está diseñado para ser compatible con la fabricación masiva. La borra se seca y se transforma en pellets, que luego se modelan utilizando procesos industriales similares a los del plástico. “Podemos producir una taza cada tres minutos”, comentó Castro Grinstein.

Más allá de las tazas: el futuro del biomaterial

Aunque las tazas son el producto más visible, el proyecto se extiende a otros biomateriales que se están desarrollando para diferentes aplicaciones. Estos incluyen un material translúcido llamado Agtron y una goma espuma de borra de café, que se evalúa para usos acústicos en cafeterías.

Superando barreras culturales y económicas

Pese al interés creciente por la sustentabilidad, Castro Grinstein reconoce que persisten obstáculos relacionados con la competencia de precios y la necesidad de incorporar el valor ambiental en las decisiones de consumo. “La educación ambiental es fundamental”, enfatiza. Proyectos como Borra demuestran que la transición hacia materiales más sostenibles depende de la innovación, pero también de su integración en la vida cotidiana.

Compartilo