El escalofriante crimen de Katherine Mary Knight que conmocionó a Australia

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Un crimen impactante en Aberdeen

En la madrugada del 1° de marzo de 2000, las fuerzas policiales ingresaron a una vivienda en la localidad de Aberdeen, Australia, encontrándose con una escena escalofriante. No solo era un homicidio, sino una macabra puesta en escena que establecería un precedente en la historia criminal australiana. En el interior de la residencia, había manchas de sangre en múltiples ambientes, evidencias de muebles desordenados y signos claros de un ataque violento.

Los investigadores determinaron que la víctima, identificada como John Price, había sido apuñalada. Posteriormente, su cuerpo habría sido desmembrado de una forma horripilante. El nombre detrás de este horror era Katherine Mary Knight, una mujer con un historial de violencia, agresión y amenazas.

Un pasado problemático

Katherine Knight nació el 24 de octubre de 1955 en un entorno familiar abusivo y caótico. Creció en una familia disfuncional, con un padre alcohólico y una madre que toleraba el maltrato. A lo largo de su vida, afirmó haber sido víctima de abusos en su infancia, algo que los profesionales de la salud mental posteriormente confirmarían como verídico.

Desde temprana edad, mostró signos de agresividad extrema, intimidando a sus compañeros en la escuela. Sin embargo, también era capaz de ser amable y aplicada en momentos de calma, lo que reflejaba una dualidad en su personalidad. A los 15 años abandonó la escuela y comenzó a trabajar en un matadero, donde rápidamente se convirtió en experta en descuartizar animales.

Relaciones violentas

A lo largo de su vida, tuvo vínculos sentimentales llenos de conflictos y violencia. Su primera relación con David Kellet estuvo marcada por varias incidentes violentos, que incluyeron un intento de estrangulación en su noche de bodas. Tras la separación, su comportamiento errático aumentó, llevando a situaciones extremas como dejar a su bebé en las vías del tren.

Durante sus siguientes relaciones, el patrón se repitió. Por ejemplo, llegó a degollar al cachorro de su novio como advertencia de las consecuencias de una posible infidelidad.

La relación con John Price

En 1995, Katherine comenzó a salir con John Price, un minero y padre de tres hijos conocido en su comunidad por ser amable y trabajador. A pesar de que Price era consciente del pasado de Knight, optó por convivir con ella. Inicialmente, la relación parecía estable, pero los conflictos comenzaron a intensificarse con el tiempo.

Con el desarrollo del vínculo, Katherine se volvió cada vez más posesiva y controladora. Cuando John se negó a casarse con ella, Knight lo denunció en su trabajo, lo que resultó en la pérdida de su empleo tras 17 años de servicio.

En febrero de 2000, tras una serie de agresiones, John decidió poner fin a la relación. El mismo día, expresó a sus compañeros una frase que se tornaría premonitoria: si no se presentaba al día siguiente, sería porque Katherine lo había matado.

La noche del crimen

En la noche del 29 de febrero, Katherine regresó a casa de John, que había enviado a sus hijos a la casa de una amiga. Mientras Price dormía, Katherine lo atacó con un cuchillo de carnicero. La autopsia reveló que recibió al menos 37 puñaladas, muchas de ellas en órganos vitales. Se determinó que John intentó escapar, pero no tuvo éxito.

Acciones perturbadoras

Tras asesinar a su pareja, Katherine llevó a cabo actos que asombrarían a los investigadores. Mutiló el cuerpo de John con precisión, desolló la piel y la colgó en un gancho. Posteriormente, decapitó el cuerpo y cocinó la cabeza junto con verduras, llevando otras partes al horno. Colocó los platos en la mesa, aderezados con notas que llevaban los nombres de los hijos de Price, sugiriendo que su intención era que ellos consumieran esos alimentos a su regreso.

La escena fue calificada como una de las más perturbadoras en la historia judicial de Australia.

Descubrimiento y consecuencias

La mañana siguiente, la falta de Price en el trabajo generó inquietud, lo que llevó a un compañero a visitar su domicilio. Al encontrar manchas de sangre, dieron aviso a la policía. Al ingresar, los oficiales se encontraron con una escena dantesca: el cuerpo desmembrado, la piel colgada, los restos cocinados y la mesa servida. En una habitación, Katherine estaba inconsciente después de haber ingerido pastillas. Fue llevada al hospital, donde los médicos lograron estabilizarla.

Recuperada, afirmó no recordar lo ocurrido, pero fue detenida como la principal sospechosa. Durante el juicio, sus abogados intentaron argumentar que actuó en un estado de disociación debido a un trastorno límite de la personalidad, pero fue imputada por el crimen.

Un veredicto histórico

El juicio se inició en octubre de 2001 y resultó ser un proceso complicado, ya que las evidencias eran tan gráficas que varios miembros del jurado solicitaron ser excusados. Inicialmente, Knight se declaró inocente, pero luego cambió su declaración a culpable antes del inicio de la presentación de pruebas, sin explicar sus motivos ni mostrar arrepentimiento.

Durante la audiencia final, el juez enfatizó la brutalidad del crimen, la planificación de los actos posteriores y la falta de remordimiento, al considerar que representaba un peligro para la sociedad. Finalmente, fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, convirtiéndose en la primera mujer en Australia en recibir tal sentencia.

Desde entonces, Katherine Knight permanece encarcelada en el Centro Correccional Femenino de Silverwater, con su expediente clasificado como uno que nunca debe ser divulgado, un reflejo del caso sin precedentes.

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