Análisis del impacto de la inflación de abril en las proyecciones económicas
Inflación de abril y sus implicancias
El reciente informe de inflación correspondiente a abril se dio a conocer esta semana y alineó con las expectativas de mercado. Tras el pico alcanzado en marzo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró en el cuarto mes del año su primera desaceleración en un periodo de diez meses, registrando un 2,6%. En este sentido, se advirtió que el IPC ha acumulado un incremento de 12,3% en el primer cuatrimestre de 2026, superando así la meta gubernamental incluida en el Presupuesto 2026, que era del 10,1%.
Expectativas de desinflación
Ante este panorama, en el ámbito financiero comienza a surgir la interrogante sobre la posibilidad de que se retome el proceso de desinflación o si, por el contrario, la inflación enfrentará un recorrido más complicado. Según la consultora 1816, «pensando hacia adelante, la decisión de YPF de ajustar los precios de los combustibles en un 1% y mantener el buffer durante otros 45 días debería ayudar a consolidar la desinflación en el corto plazo, aunque podría derivar en una inflación más persistente en los meses venideros».
Desde Grupo SBS también aportan su visión al tema: «Aunque los primeros datos de alta frecuencia para mayo parecen prometedores en términos de una continuación en la desaceleración de la inflación, el escenario presenta varios factores que requieren atención, tanto a nivel doméstico como internacional». Para estos analistas, la evolución de los precios internacionales de la energía será determinante, incluso con el actual congelamiento que YPF ha impuesto.
Factores a considerar y la estrategia del Gobierno
El Informe de Política Monetaria (IPOM) del BCRA, publicado el miércoles, enfatiza que los precios internacionales de la energía representan un riesgo principal para la inflación a nivel global. Si bien la balanza comercial energética de Argentina ha mejorado gracias a la producción de hidrocarburos, la situación es motivo de seguimiento constante.
El mismo informe advierte que el Gobierno no puede extender indefinidamente el esquema de tasas que se ven erosionadas por la inflación, o corre el riesgo de una fuga del peso. A pesar de lo paradójico, una disminución en la inflación podría llevar a un aumento de las tasas por sí solas. Desde IEB han centrado su análisis en las proyecciones para mayo: “Las expectativas son favorables, sugiriendo que el dato de abril no será un fenómeno aislado. Esto se sostiene observando principalmente los datos asociados a alimentos y la gasolina, aunque hay que considerar el aumento reciente en los precios de los combustibles de YPF«.
Proyecciones a futuro
Por su parte, Banco Comafi adelanta que, a diferencia de expectativas previas, hay motivos para prever una continuación del proceso de desinflación con menos altibajos. Al excluir factores estacionales típicos de marzo y la influencia estadística de abril, proyectan un nuevo descenso en el índice de precios. Con base en estimaciones de alta frecuencia, anticipan que la inflación de mayo se situará entre 2,1% y 2,2%.
El análisis de abril revela una notable desaceleración de la inflación núcleo, destacando un estancamiento en el precio de las carnes, que solo incrementaron un 0,7% tras meses con aumentos superiores al promedio. Asimismo, hubo una reducción en el sector servicios al 2,6%, el nivel más bajo desde octubre de 2025.
Pronósticos a largo plazo
Mirando hacia el largo plazo, la consultora LCG sostiene que las principales «anclas» para apoyar un proceso de desinflación—como un crecimiento débil, mayor apertura comercial y un tipo de cambio a la baja—son insuficientes para desactivar completamente la inercia de los precios. «Dado que todos los procesos desinflacionarios son lentos, es crucial mantener la prudencia fiscal y monetaria, así como explorar herramientas complementarias para coordinar mejor expectativas y ajustes de precios”, detallaron. Desde su perspectiva, pronostican una inflación de entre 31% y 33% para diciembre de 2026.
Además, se prevé que los bienes sigan actuando como ancla principal del proceso desinflacionario en un contexto de estabilidad cambiaria y apertura comercial más acentuada. Sin embargo, la inflación en los servicios, especialmente en tarifas de servicios públicos, podría continuar con un impulso considerable, debido a la corrección de precios y la reducción de subsidios. Las expectativas del REM mantienen una perspectiva positiva para los meses venideros, aunque con correcciones al alza recientes. Se anticipa que para el segundo trimestre, la inflación promedio mensual sería del 2,1% y que en octubre podría caer al 1,8%. Finalmente, los participantes del REM estiman que la inflación para 2026 alcanzará un 30,5%, lo que supone un ajuste al alza respecto de marzo, en 1,4 puntos porcentuales.
