Agustín Creevy habla sobre su carrera, su retiro y su nueva etapa como comunicador

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Reflexiones de un ícono del rugby argentino

Agustín Creevy, emblemático capitán de Los Pumas, ha dedicado casi 20 años de su vida al rugby profesional, convirtiéndose en un referente para una generación que llevó al seleccionado argentino a competir en la élite del deporte. En una profunda conversación con Leo Montero en el programa “Random”, el exjugador se abrió sobre sus miedos hacia el retiro y los desafíos que ha enfrentado tras abandonar el campo de juego.

El temor al futuro después del rugby

Creevy siempre supo que algún día tendría que colgar las botas, pero admitió que no tenía claro cómo sería su vida en el futuro. Tras dos décadas de entrenamientos y competición, su mayor miedo no era enfrentar dificultades económicas, sino encontrar su lugar en la rutina diaria sin el rugby. “No quería despertarme un día y preguntarme: ‘¿Qué hago ahora?’”, compartió. Este sentimiento de pérdida de pertenencia fue el que más le preocupaba, motivándolo a plantearse anticipadamente su futuro.

De capitán a comunicador

La idea de grabar entrevistas no era parte de sus planes iniciales. Todo comenzó como una forma de responder a la pregunta sobre qué hacer después de dejar el rugby. Creevy realizó su primer proyecto en YouTube y comenzó a entrevistar a compañeros de equipo y a otras celebridades, descubriendo su pasión por la conversación. “Me encanta aprender a través de las charlas”, indicó. Sus experiencias como capitán lo ayudaron a desarrollar habilidades comunicacionales que se volvieron esenciales en su nueva carrera.

  • La decisión de regresar a Argentinapara unirse a los Jaguares en lugar de continuar su camino en Europa fue crucial.
  • El triunfo histórico sobre Nueva Zelanda, su ‘cabeza de turco’ en su carrera, ocurrió a sus 39 años, tras haber enfrentado al equipo neozelandés 16 veces sin conseguir la victoria.
  • Recordó emotivamente la influencia de su madre en sus momentos complicados, revelando que jugó un partido importante solo dos días después de su fallecimiento.

La carga emocional del rugby

A lo largo de su trayectoria, Creevy se dio cuenta del costo emocional del rugby profesional. A menudo se encontraba abrumado por la presión, lo que lo llevó a sentir ansiedad antes de los partidos. Reflexionando sobre esto, comentó que ha aprendido a vivir el presente, disfrutando de las pequeñas cosas y de la tranquilidad que la vida post-rugby le ofrece. “Ahora puedo acostarme sin esa angustia”, añadió.

Un nuevo capítulo sin restricciones

Después de un año desde su despedida del rugby, Creevy sigue vinculado al deporte entrenando casi a diario, pero con un enfoque diferente: lo hace por placer, sin la presión competitiva de los fines de semana. “He encontrado una forma de seguir vinculado al rugby desde el otro lado del micrófono”, concluyó. Ahora, Creevy disfruta de su nuevo papel como comunicador en el mundo del deporte, donde se siente en libertad de explorar y expresarse, lejos de las expectativas de un jugador profesional.

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