Manuel Viso aclara la importancia de no obsesionarse con los 10.000 pasos diarios
La nueva perspectiva sobre los pasos diarios
Durante muchos años, se promovió la meta de 10.000 pasos diarios como esencial para mantener una buena salud. Dispositivos como relojes inteligentes, teléfonos móviles y diversas aplicaciones han consolidado esta cifra como un límite entre una vida activa y una vida sedentaria. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que no es imprescindible alcanzar esa cifra para disfrutar de importantes beneficios.
Recomendaciones del Dr. Manuel Viso
El médico Manuel Viso, especialista en hematología y urgencias, sugiere que caminar entre 6.000 y 7.000 pasos diarios puede ser un objetivo más alcanzable y, al mismo tiempo, suficiente para muchas personas. Esta propuesta se basa en un estudio publicado en The Lancet Public Health, que revisó datos de 57 investigaciones realizadas entre 2014 y 2025 en más de diez naciones.
Los hallazgos revelaron que aquellos que caminaban alrededor de 7.000 pasos al día mostraron un 47% menos de riesgo de muerte por cualquier causa en comparación con personas que apenas llegaban a 2.000 pasos. Además, la investigación encontró una reducción del 25% en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y un 47% menos de mortalidad relacionada con estas afecciones.
El valor de una caminata moderada
Los resultados de la revisión también parametralizaron otros aspectos de la salud, vinculando el caminar esta cantidad con menores riesgos de mortalidad por cáncer, diabetes tipo 2, demencia, síntomas depresivos y caídas. Viso enfatiza que no es necesario fijar una meta diaria exacta: «No hace falta obsesionarse con los 10.000 pasos diarios, ni siquiera con los 7.000«. En su opinión, comenzar con 3.000 o 4.000 pasos puede ser un inicio más positivo, ya que cada paso cuenta.
¿Por qué optar por 7.000 pasos?
La revisión también destacó que alcanzar en torno a 4.000 pasos diarios se asocia con mejores resultados en comparación con niveles muy bajos de actividad física. Para quienes llevan una vida más sedentaria, actividades sencillas como una corta caminata, bajarse de un transporte público antes de llegar a su destino o optar por caminar distancias cortas, pueden ser más efectivas que fijar un objetivo demasiado ambicioso que podría ser abandonado rápidamente.
Viso aclaró que mientras más se avanza desde niveles bajos hasta llegar a alrededor de 7.000 pasos, los beneficios son más notorios. Después de este punto, aunque seguir caminando más puede ser beneficioso para la salud cardiovascular, los resultados adicionales tienden a ser más modestos en muchos casos.
La importancia del movimiento
Katherine Owen, investigadora de la Universidad de Sídney y coautora del estudio, subraya que los 10.000 pasos siguen siendo una meta óptima para aquellos que ya son activos. El problema, sin embargo, radica en que esta cifra puede parecer irrealizable para quienes recién comienzan a moverse.
Por lo tanto, el consejo es incrementar la actividad de forma gradual, basándose en la rutina actual. Una persona que normalmente camina 2.000 pasos puede proponerse alcanzar primero 3.000 o 4.000, y conforme se adapte al hábito, podrá apuntar a los 7.000 pasos sin convertir esto en un esfuerzo agotador.
Además, es relevante destacar que no es necesario realizar todo el ejercicio en una sola sesión; actividades cotidianas como caminar al trabajo, hacer compras, sacar al perro o utilizar escaleras también suman a la cuenta: «Tu corazón no sabe si estás caminando en la playa o yendo hacia el trabajo. Tu corazón lo que sabe es que te estás moviendo», concluye Viso.
Caminar y otras formas de ejercicio
A pesar de que caminar es beneficioso, no sustituye otras formas de ejercicio. Por ejemplo, el entrenamiento de fuerza es crucial para mantener músculos y huesos, especialmente en la tercera edad. No obstante, la caminata tiene una ventaja notable: es gratuita, accesible y se puede ajustar a casi cualquier edad o condición física.
