12 septiembre 2026

Toto Ferro rememora a Lucas Vignale y su emotiva fotografía en el Cristo Redentor: “Era una persona de gran fe”

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Recuerdos de una amistad entrañable

En la antesala del estreno de El tren fluvial, obra que escribió y dirigió junto a Lucas Vignale, Toto Ferro abrió su corazón y compartió cómo se siente en este emotivo período de su vida. Durante una entrevista con TN Show, el actor se mostró conmovido al evocar la amistad y los proyectos que construyeron juntos. “No he podido volver a verla. Siento que en algún momento Lucas va a aparecer y no sé dónde. Eso me da muchas ganas de jugar a adivinar dónde va a salir”, confesó.

La profunda conexión con Lucas Vignale

Al hablar de Lucas, Ferro utiliza constantemente palabras como amistad, hermandad, ternura y libertad. Es importante recordar que Vignale perdió la vida en junio de este año tras un choque entre helicópteros en Río de Janeiro, Brasil, episodio en el que también estaban presentes el youtuber Gaspi y el cantante Oliver Tree.

Toto describe a Lucas como un ser cuya risa contagiaba a todos y que no se preocupaba por cómo era percibido por los demás. Para ilustrar esta esencia, utiliza un recuerdo gracioso: “Él se presentaba con un buzo de Dumbo mientras todos lucían elegantes en un evento que exigía ese tipo de vestimenta. Era como un chiste andante, al mismo tiempo tierna y profunda. Mostraba sus inseguridades de manera auténtica”.

La fe en la espiritualidad

La espiritualidad también es un tema clave tanto en la película como en su relación. Ferro menciona que Lucas era una persona de gran fe en Dios y que ambos compartían esa creencia. En la conversación, Toto recordó el impacto del último posteo de Lucas en Instagram, donde aparece junto al Cristo Redentor en un emotivo video. “Esa escena era habitual. Él siempre se sacaba fotos en lugares como ese. Era una persona de muchísima fe, lo que le confería una sensibilidad y un talento especiales”, afirmó.

Un camino creativo juntos

Los agradecimientos en El tren fluvial mencionan figuras de devoción popular como la Virgen de Guadalupe, el Gauchito Gil y la Difunta Correa, símbolos que también estuvieron presentes durante la producción. “Visitábamos santuarios y suplicábamos para que la película pudiera hacerse realidad. Pedíamos favores, dejábamos pequeños ofrendas”, relató Toto.

La unión entre Ferro y Vignale surgió hace seis años, centrada en su necesidad de crear. Comenzaron con videoclips, luego cortometrajes, y finalmente llegaron a El tren fluvial. Lucas, con sus años como editor y director, colaboró en varios proyectos con importantes figuras del ámbito musical argentino y latinoamericano.

De la amistad a la hermandad

Juntos, crearon La Pasión, un cortometraje que ganó el Premio Estímulo al Cine Argentino en el BAFICI 25. El tren fluvial se posiciona como el clímax de su colaboración, con un estreno internacional en la Berlinale, seguido por su participación en otros festivales como el BAFICI, y su próxima llegada al Festival de San Sebastián.

Sin embargo, Toto resalta que su amistad siempre estuvo ligada a los proyectos que realizaban juntos: “Nunca dirigí sin Lucas. Nunca estuve solo”, afirma, recordando cómo su relación evolucionó en una hermandad forjada entre rodajes y momentos compartidos.

El desafío de volver a ver “El tren fluvial”

A pesar del recorrido exitoso por festivales, Toto todavía no ha podido ver la película completa desde el fallecimiento de Lucas. “Me cuesta un poco volver a verla”, comentó, señalando que el reto no es solo el filme en sí, sino también el saber que Lucas está presente en cada escena y recuerdo. “Siento que Lucas va a aparecer, y no sé dónde. Eso me da ganas de adivinar”, comentó, añadiendo reflexiones sobre las señales de su amigo en su vida diaria.

La esencia de Milo

La película narra la historia de Milo, un niño de 9 años que lucha entre el deber de ser un gran bailarín de malambo y sus propios sueños. En su travesía, Milo busca escapar de las exigencias familiares, anhelando explorar la Ciudad de Buenos Aires, un mundo que ha visto en el cine. Los sentimientos de Milo reflejan la propia curiosidad de Toto. “Me veo reflejado en su curiosidad, en esa necesidad de descubrir”, expresó.

Finalmente, Toto recuerda que la película fue realizada con una libertad creativa que priorizó la espontaneidad. “El rodaje fue un proceso de tres años lleno de entrega y fe, sin un plan rígido”, concluyó, enfatizando cómo la historia había comenzado mucho antes, alimentada por los relatos que su abuela le contaba de niño.

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