15 septiembre 2026

La veterinaria que opera en el Delta desde su lancha

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Un enfoque único en medicina veterinaria

Leila Peluso, veterinaria con una sólida conexión con el río, ha revolucionado la forma de atender a los animales en el Delta. Desde su infancia, ha estado asociada al agua, gracias a que su familia posee un local de deportes náuticos. Sin embargo, fue tras finalizar su carrera universitaria cuando decidió dar un giro significativo a su trayectoria profesional.

Al principio, comenzaba a ayudar de forma informal a los vecinos que enfrentaban dificultades para trasladar a sus mascotas al continente, lo que pronto reveló una importante demanda. Inició visitando a sus pacientes en una lancha colectiva, pero el largo tiempo de espera en los muelles la llevó a buscar una alternativa más eficaz. Así, adquirió su primera embarcación, y con la llegada de la pandemia de COVD-19, optó por establecerse en el Delta y ejercer su profesión de manera más directa.

Retos del ejercicio veterinario en el Delta

El contexto en el Delta presenta desafíos que van más allá de la medicina veterinaria convencional. La rutina de Leila está condicionada por factores como el clima, las corrientes de viento y el nivel del agua, que pueden dificultar el acceso a los pacientes. Problemas de salud específicos de la región incluyen trastornos parasitarios graves debido al consumo de agua del río o las picaduras de mosquitos. Asimismo, los accidentes ocasionados por la fauna autóctona, como mordeduras de carpinchos o picaduras de víboras, son situaciones recurrentes que enfrenta en su práctica.

Con el tiempo, la veterinaria ha tenido que lidiar con situaciones que sobrepasan el ámbito de las mascotas domésticas, ya que su embarcación también ha sido utilizada para rescatar gansos o guiar especies marinas que se encuentran desorientadas en el río. Así, su dedicación ha convertido a esta veterinaria en un recurso crucial para el bienestar animal en una de las regiones más singulares de la provincia de Buenos Aires.

Un cambio de vida radical

En una conversación reflexionó sobre su experiencia, reconociendo que nunca imaginó trabajar en el Delta. «Cuando terminé la facultad, los vecinos comenzaron a pedirme ayuda con sus animales y así se fue desarrollando», explica. Antes de dedicarse al Delta, Leila trabajaba en una veterinaria de Tigre, donde adquirió el conocimiento necesario para enfrentar los nuevos desafíos.

Su vida cambió drásticamente durante la pandemia. Al inicio de la crisis sanitaria, gestionando la incertidumbre de las guarderías náuticas, decidió mudarse al Delta. «Era un miedo que se me destrabó. Vivir sola en el medio del río ha sido lo mejor que me ha pasado», afirmó Leila.

Condiciones de trabajo en el Delta

Además de ser veterinaria, Leila ha aprendido a manejar una lancha, requisito esencial para su trabajo en esta área. Ambos conocimientos se han complementado, permitiéndole además tomar medidas de seguridad adicionales para protegerse mientras viaja a atender a sus pacientes.

  • Las condiciones climáticas son un factor crucial en su trabajo diario.
  • El acceso a la mayoría de los hogares en el Delta es únicamente por agua.
  • La responsabilidad de lidiar con patologías propias de la región también forma parte de su práctica.

Entre los casos más comunes que aborda, se encuentran otitis, infecciones dérmicas y problemas respiratorios, que varían según la temporada. Durante el verano, las afecciones por el agua son más frecuentes, mientras que en invierno observa un incremento en casos de tos.

Conclusión: Un trabajo gratificante

Leila actualmente se dirige a revisar a Ceci, una golden retriever que está recibiendo su última sesión de quimioterapia por un tumor venéreo transmisible. La veterinaria describe a los perros del Delta como animales sociables y felices, disfrutando de un entorno natural que fomenta su bienestar.

La apasionada veterinaria concluye: «Lo que más me gusta de mi trabajo es la diversidad de cada día. Estar en contacto con la naturaleza y ver a los animales felices me resulta sumamente gratificante. Me siento afortunada de poder hacerlo cada día».

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