Irina Werning: la fotoperiodista que captura la realidad en cada rincón del mundo

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Un viaje hacia la fotografía

Irina Werning nació en Buenos Aires y realizó sus estudios en la Universidad de San Andrés, donde se graduó en Economía y obtuvo un máster en Historia. Posteriormente, emprendió una aventura como mochilera que la llevó a India, Israel y finalmente a Europa. Durante su viaje, tuvo la oportunidad de leer un reportaje sobre Colin Jacobson, un destacado editor, que hablaba sobre la vida de un fotoperiodista, lo que marcó un cambio decisivo en su trayectoria profesional.

Inicio en el fotoperiodismo

Con la inspiración del reportaje, Werning se inscribió en un programa de Fotoperiodismo en la Universidad de Westminster en Londres, a la edad de 30 años y sin experiencia previa en fotografía. A pesar de que sus compañeros de clase eran fotógrafos desde la infancia, Werning enfrentó el desafío con valentía, reconociendo que la tarea requería salir a la calle, experimentar, cometer errores y aprender.

Reconocimientos y logros

La singular perspectiva de Werning y su curiosidad por las tradiciones de diversas culturas la han posicionado en un lugar prominente dentro del ámbito de la fotografía. Ha recibido numerosas becas y reconocimientos, incluida la mención de la revista Time, que la incluyó entre los nueve fotógrafos argentinos a seguir. Su libro «Back to the Future» fue considerado uno de los mejores libros de fotografía en 2014. Además, obtuvo becas de National Geographic y en 2021 del Premio Pulitzer.

Proyecto ‘Back to the Future’

El proyecto Back to the Future consiste en una serie de fotografías en las que invita a personas o grupos a recrear imágenes de su infancia en su vida adulta. Los resultados han sido sorprendentes y divertidos, con una notable aceptación de los participantes, quienes han contribuido a crear un trabajo casi milagroso.

Exploración cultural y tradiciones

Entre sus descubrimientos, Werning encontró una comunidad en América Latina que rinde homenaje a las cabelleras de las mujeres, quienes nunca se cortan el pelo, ya que consideran que hacerlo significa cortar una parte de su alma. Esta tradición, que resalta su orgullo generacional, subraya su vínculo con sus raíces.

Otro de sus trabajos incluye retratos conmovedores en pequeñas escuelas situadas en los Andes, donde las aulas modestamente construidas ofrecen vistas espectaculares de la cordillera. Además, su mascota, un perro crestado chino llamado Chin, ha sido parte de diversas sesiones fotográficas en las que se le ha retratado en situaciones inusuales como en la playa, en la cárcel, y como músico, cocinero, astronauta, constructor y arquero de fútbol, resultando en imágenes irresistibles.

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