Massa se aleja del proyecto de Kicillof y destaca la necesidad de Cristina Kirchner para el acuerdo electoral
Un nuevo escenario en el peronismo
El peronismo percibió y confirmó, especialmente al momento de la votación sobre el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que había prevalecido en una batalla complicada en el Senado. El plan ideal del oficialismo se desmoronó y el PJ se fragmentó desde adentro. Esta decisión fue el resultado de un trabajo intensivo tras bambalinas entre legisladores, figuras prominentes del peronismo y gobernadores.
Durante esos días, Sergio Massa desempeñó un papel crucial como líder del Frente Renovador, operando desde sus oficinas de Avenida Libertador, siempre inmerso en las complejas negociaciones legislativas. Se mantuvo en contacto con varios senadores del partido tanto el día anterior como durante la sesión, utilizando su teléfono para gestionar la situación y evitar la aprobación de la ley. La senadora Juliana Di Tullio dejó entrever este aspecto al postear un mensaje encriptado en sus redes sociales: “El pueblo argentino logró lo imposible: que este gobierno entreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad. La ley de tierras y la ley de Manejo del fuego siguen vigentes”.
El papel de Massa en la negociación
Massa intervino activamente en la negociación opositora con el fin de detener el capítulo relacionado con la extranjerización de tierras, el cual había despertado una fuerte oposición social, amplificada por la exposición de artistas como Lali Espósito y Tini Stoessel. Contactó a diversos gobernadores para bajar el número de votos que el oficialismo esperaba conseguir para sostener el proyecto original, advirtiéndoles que apoyar esa iniciativa podría costarles territorios importantes.
El cruce de mensajes con gobernadores como Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), entre otros, fue constante, donde les insistía que esa ley era errónea tanto en política como a nivel social.
Las dinámicas internas del peronismo
Con un bloque unido, el peronismo logró frenar la extranjerización y se afirmó como una fuerza política más efectiva dentro del Congreso. Massa se posicionó como un elemento clave en la resistencia legislativa del partido, y ahora planea usar esa misma energía para buscar un acuerdo de unidad dentro del peronismo. La idea es crear una oferta electoral que sea capaz de competir con Javier Milei en las próximas elecciones, a partir de un mensaje coherente y empático hacia la sociedad.
Massa también ha mantenido comunicación con Axel Kicillof y Cristina Kirchner, aunque sin un consenso claro. La creciente decepción de Massa hacia Kicillof se debe a su enfoque en formar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), limitando el diálogo con audiencias más amplias del peronismo. Entiende que esta estrategia podría ser contraproducente para una candidatura presidencial en un movimiento tan diverso.
La influencia de Cristina Kirchner en el futuro electoral
Massa no tiene dudas de que la ex presidenta, a pesar de su situación judicial, sigue siendo fundamental para cualquier acuerdo electoral. Argumenta que para competir contra Milei, se necesita ampliar la coalición, y los datos que maneja señalan que Kirchner es la que más puntos obtiene frente al actual presidente en un hipotético balotaje. Massa sostiene que, aunque ahora no puede ejercer cargos, puede ser una figura clave en la campaña por el peso que tiene en la opinión pública.
En este contexto, el líder del Frente Renovador considera que no se puede postergar más un acercamiento con Cristina. Los desafíos son grandes y el tiempo corre. Mientras el panorama sigue evolucionando, las especulaciones sobre su futuro, y la posibilidad de convertirse en candidato, siguen presente entre las fracciones del peronismo.
