Alejandro Dolina: «En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse»

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Celebración de un ícono de la cultura argentina

Este miércoles 20 de mayo, Alejandro Dolina cumple 82 años, un día que marca el reconocimiento a una de las personalidades más influyentes de la radio argentina, así como un destacado escritor y músico. Su carrera ha estado enmarcada por la literatura, el humor y la filosofía, destacándose especialmente por su emblemático programa La venganza será terrible, que se ha convertido en un clásico de la cultura popular a lo largo de las décadas.

Los comienzos y ascenso de Alejandro Dolina

Nacido el 20 de mayo de 1944 en Morse, provincia de Buenos Aires, Dolina completó su educación secundaria en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda. Desde muy joven, mostró un profundo interés por la música, la literatura y la historia. Después de finalizar sus estudios, decidió dejar la carrera de Derecho para explorar otras oportunidades.

En la década de los años 70, comenzó a trabajar en colaboración con el guionista Carlos Trillo y a contribuir con la revista Satiricón. Sus escritos se caracterizaban por una profunda mezcla de crítica social y actualidad política. Posteriormente, continuó su trayectoria en la revista Humor, donde desarrolló muchos de los relatos que más adelante formarían su universo literario.

La llegada a la radio tuvo lugar en 1972, aunque su popularidad se consolidó con el programa Demasiado tarde para lágrimas en 1980. Sin embargo, fue en 1983 cuando lanzó La venganza será terrible, un programa de formato nocturno que combina humor, música, historias filosóficas y reflexiones culturales, manteniendo una rica conexión con su audiencia.

Trayectoria literaria y musical

A lo largo de su carrera, Dolina ha dejado un legado literario significativo, con obras como Crónicas del Ángel Gris, El libro del fantasma, Bar del Infierno, Cartas marcadas y Notas al pie. También ha incursionado en la música, participando en espectáculos teatrales y lanzando discos en colaboración con artistas como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat. Su legado continúa resonando y trascendiendo generaciones.

Reflexiones profundas de Dolina

  • «En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse».
  • «El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez de los sucesos cotidianos».
  • «Así como las personas que mueren en su plenitud nos ahorran el recuerdo de su vejez, los amores interrumpidos abruptamente siguen viviendo en nuestro corazón; no como brasas agonizantes, sino como horrorosas llamas que queman cada noche».
  • «Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza».
  • «La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad y jamás hay nada que les llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte… especialmente a las conclusiones».
  • «El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar».
  • «No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desengaño, al encono o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre pasión».
  • «Una traición, por amor, es perdonable porque el amor vale más que la amistad. Yo le cambio al mejor de mis amigos por media novia».
  • «Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo… Algunos hombres jamás lo encuentran. Para otros es apenas una estrella que ilumina un año, un mes, una semana o un día en sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa».
  • «Uno se da cuenta que ha terminado la juventud cuando uno no está en ninguna parte. Los jóvenes están en lugares, y las personas que han dejado de serlo ya empiezan a estar ausentes».
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