Arquitecto argentino acusado de racismo en Brasil: tercer episodio en cuatro meses
Un nuevo caso de racismo en Brasil
En los últimos cuatro meses se han registrado tres incidentes de racismo vinculados a argentinos en Brasil. Después de que Agostina Páez se hiciera conocida por sus actos discriminatorios en Río de Janeiro, el foco ahora está en Eduardo Ignacio Murias, un arquitecto de 63 años detenido por racismo. El incidente ocurrió mientras hacía turismo en la zona.
El incidente en un tren turístico
El episodio tuvo lugar el domingo en el tren Maria Fumaça, que conecta las ciudades de São João del-Rei y Tiradentes, en el estado de Minas Gerais. Durante el trayecto, lleno de familias, una mujer de Río de Janeiro celebraba su cumpleaños junto a su hijo de 7 años, su sobrina, hermana, madre y padrastro. La calma se interrumpió cuando un pasajero notó que Murias, viajando justo enfrente de la familia, estaba tomando fotografías del niño.
Alarmado, el pasajero alertó a la madre del menor. Según relató la Policía Militar, al enterarse de la situación, la madre interrogó a Murias, quien accedió a desbloquear su celular. En el dispositivo se encontraron varios mensajes racistas.
Mensajes y detención
Entre los mensajes hallados, uno decía: «Al lado mío en el tren. Es negrito pero muy lindo gorda. Lo puedo llevar de esclavo». Otros mensajes incluían: «Estoy pensando llevar un esclavo, hay muchos aquí» y «Puedo llevar una esclava para que cuide tus nietas». Los pasajeros intervinieron y retuvieron al arquitecto hasta la llegada de la policía, que finalmente lo arrestó.
Consecuencias legales
El hombre fue acusado de «injuria racista», un delito muy severo en Brasil donde el racismo es penado con cárcel. Bajo el artículo 140 del Código Penal brasileño, la injuria racial es definida como la ofensa al honor de una persona por su raza, color o etnia, siendo equiparada a racismo tras una reforma legal en 2023. Las penas ahora son de dos a cinco años de prisión, y son imprescriptibles y no excarcelables.
Reacciones de la madre
La madre del niño se comunicó con el medio local SJDD, el primero en dar a conocer la noticia, diciendo: «Esto es claramente racismo. Al ver el celular del argentino, encontramos que además de hablar de mi hijo, estaba en conversaciones para llevarse a niñas como esclavas». La mujer, de 32 años, expresó su preocupación y enfatizó que los hechos son irrefutables.
Al ser consultada, aclaró que su hijo permanece muy triste por la experiencia, mientras que Murias, según el informe de la policía, intentó justificar su comportamiento alegando que «no era racista, que solo era una broma». Inicialmente, contrató a un abogado, quien emitió un comunicado reconociendo la gravedad de la acusación, pidiendo cuidado al juzgar antes de tiempo. Sin embargo, posteriormente, el estudio legal anunció que dejaba de representarlo.
