Descubre la calle más angosta de Buenos Aires, un secreto de Barracas
Un rincón inexplorado de la capital
En el barrio de Barracas, se encuentra una curiosidad arquitectónica poco conocida: la calle Santa Magdalena, reconocida como la más angosta de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque gran parte de su recorrido aparenta ser una calle normal, su sección final asombra a quienes la transitan debido a su extraordinario estrechamiento, que apenas permite el paso de los peatones.
Un recorrido cotidiano que sorprende
Con una longitud de seis cuadras, Santa Magdalena no muestra diferencias significativas con respecto a otras calles del vecindario. Su inicio se ubica en el 300 de la Avenida Australia, donde comienza su andadura entre casas, veredas irregulares y el paisaje característico del barrio Barracas. Los transeúntes pronto se percatan de que caminar por allí puede ser un desafío: los escalones, desniveles y aceras en mal estado exigen avanzar con precaución.
Sin embargo, este paseo tiene un encanto particular: un aroma dulce que inunda la cuadra y evoca recuerdos nostálgicos a muchos de los vecinos. Este olor proviene de la fábrica Palmeritas Don Raúl S.A., donde se producen las reconocidas palmeritas, lo cual añade un toque sensorial al recorrido.
El extremo más estrecho de la ciudad
La verdadera excepcionalidad de Santa Magdalena se revela en su tramo final. En esta sección, la calle se convierte en un diminuto callejón de solo 15 metros de largo y cerca de 1,40 metros de ancho, lo que la establece como la más angosta de la capital. Aquí, el espacio es tan limitado que únicamente pueden transitar los peatones.
La singularidad de esta calle ha sido resaltada por el periodista y guía turístico Diego Zigiotto en su obra Las mil y una curiosidades de Buenos Aires, además de ser objeto de estudio por la historiadora barrial María D’Abate, reconocida por su investigación en elementos patrimoniales del área.
Un espacio de tranquilidad en la ciudad
En este pequeño pasaje, el bullicio del tráfico y la dinámica del barrio parecen desvanecerse. Los sonidos de los niños jugando, los murales y la vida habitual de Barracas quedan atrás, transformando al callejón en un lugar sereno y casi íntimo. De esta manera, Santa Magdalena se erige como un emblemático punto de la ciudad, conservando el título de la calle más angosta de Buenos Aires, una sorprendente rareza urbana que permanece oculta para muchos y forma parte de las curiosidades históricas de la capital.
