El restaurante que atrae turistas con su menú de mar

imagen-77
Compartilo

Un destino mágico en Azcuénaga

En el pequeño y apartado pueblo de Azcuénaga, con una población de apenas 300 habitantes, se encuentra el restaurante Almacén CT & Cia. Lucas Coarasa, su propietario, afirma que “en este lugar suceden cosas mágicas”. La familia Coarasa ha logrado convertir este establecimiento en un verdadero imán de turistas, gracias a su singular propuesta: cada sábado por la noche ofrecen un menú completamente basado en productos del mar.

Historia y cultura

El local, cuya estructura data de 1885, era originalmente un almacén de ramos generales y ha jugado un papel fundamental en la historia de la localidad. Frente al restaurante se ubica una antigua estación de tren, construida en 1880, que fue utilizada por personalidades como Julio Argentino Roca y donde se realizó el último encuentro entre Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga. Hoy en día, se ha convertido en un punto de encuentro donde los vecinos exhiben sus artesanías y productos locales.

El restaurante ha mantenido su relevancia cultural y comercial en el pueblo. Fue también el escenario elegido por Alberto Migré para algunas de sus novelas y series de gran éxito como “La Extraña Dama” y “Ricos y Famosos”. Coarasa destaca: “Nos hace muy diferentes ofrecer productos de mar en un pueblo donde el agua más cercana es la del río Areco”.

Un legado familiar

La pasión por la comida marina se ha transmitido por generaciones en la familia Coarasa. Lucas relata que su padre, originario de Aragón, pasaba los veranos en Mar del Plata degustando platos de mariscos y pescados. “En cada plato está nuestro padre”, comenta Coarasa, resaltando la conexión familiar que se manifiesta en su menú. A pesar de la distancia del mar, los productos frescos llegan cada jueves desde Mar del Plata, asegurando la calidad de sus platos.

Un menú que destaca la tradición

Los sábados, este restaurante se convierte en un refugio marino, ofreciendo delicias como picada de mar, gambas al ajillo y calamares. Además, no se olvidan de los sabores rurales con opciones como guiso de mondongo, carré de cerdo y pernil de cerdo que requiere hasta diez horas de cocción. Las porciones, generosas y con nombres que evocan nostalgia, están diseñadas para compartir entre amigos y familia: desde medio pobre (una porción) hasta la muy pobre (cuatro personas) y a la “Coarasa” (para seis).

Un espacio de encuentro y reflexión

El emblemático restaurante se erige como un templo de la amistad y la conexión. En su interior, se pueden ver botellas de vino que cuelgan del techo y una colección de platos firmados por clientes que dejan sus impresiones y recuerdos. Coarasa enfatiza que “aquí se apagan los celulares y se produce el encuentro”, valorando la importancia de la sobremesa y el tiempo compartido.

De la crisis a la oportunidad

La transformación del antiguo almacén a restaurante está ligada a la historia de crisis que ha marcado a Argentina. Después de que el abuelo de Lucas vendiera el local en 1969, la familia enfrentó dificultades económicas y el cierre de negocios. En los años 90, con el tren fuera de funcionamiento, la situación del pueblo se tornó crítica. Sin embargo, en 1993, el padre de Lucas regresó al almacén, convirtiéndolo nuevamente en un espacio de comercio y familiaridad.

Finalmente, en 2011, el antiguo almacén se transformó en restaurante y fue clave en la revitalización de Azcuénaga como un destino turístico. A pesar de que los visitantes han aumentado, el pueblo conserva su esencia tranquila y gauchesca. Coarasa reflexiona: “El restaurante nos une como familia”, y destaca que muchos clientes terminan regresando para establecerse en el pueblo.

“Estas son las cosas mágicas que suceden: esta esquina transforma realidades”, concluye Coarasa, reafirmando la conexión que se crea entre la comida y la comunidad.

Compartilo