Estrategias para Mejorar la Autoestima mediante la Postura Corporal

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La Relación entre Postura y Confianza

En diversas circunstancias, como presentar un proyecto en clase, conversar con alguien que nos atrae o enfrentar una entrevista laboral, es normal sentir cierta inseguridad. En esos momentos deseamos tener una herramienta que nos brinde un extra de confianza. En este sentido, la seguridad se convierte en un factor crucial, no solo en nuestra percepción personal, sino también en los resultados que obtenemos. Por ello, es interesante explorar nuevos métodos para fortalecer nuestra autoestima.

Posturas de Poder como Herramienta

Un método efectivo son las posturas de poder, que constituyen una técnica simple de aplicar basada en la psicocorporalidad. Existe una relación intrínseca entre cuerpo y mente, donde el estado de uno impacta en el otro de manera bidireccional. De este modo, si bien nuestro cuerpo expresa nuestros sentimientos, un simple cambio en la postura puede transformar nuestras emociones.

La psicóloga española Elena Sanz explica que «transmitimos información y mucha, a través del lenguaje no verbal«. Gestos como una sonrisa, una mirada baja o cruzar los brazos pueden indicar emociones como felicidad, temor o defensividad. Esta comunicación se percibe instantáneamente y sin un esfuerzo consciente. Sanz añade que en el reino animal también se manifiestan exhibiciones sociales que facilitan la interacción entre individuos.

Según Sanz, las posturas expansivas y abiertas son sinónimo de poder y pueden llegar a intimidar, en contraposición a una postura encogida o contraída, que sugiere temor. Este lenguaje corporal no solo se percibe externamente, sino que también influye en cómo nos sentimos en el interior.

Cambios en Solo Dos Minutos

La experta indica que las posturas que adoptamos tienen un impacto significativo sobre nuestra fisiología y psicología. Como ella menciona: «Quizás, alguna vez hayamos escuchado la recomendación de sonreír aunque no tengamos deseos de hacerlo, y eso nos hará sentir más felices». Aplicar esta idea al deseo de aumentar la confianza es igualmente válido.

Un estudio realizado en 2010 por las científicas Amy Cuddy, Dana Carley y Andy Yap pidió a un grupo de personas que adoptara posturas de poder o de debilidad durante dos minutos. Los resultados revelaron cambios sorprendentes, no solo en la confianza psicológica, sino también en la bioquímica del organismo. En particular, se observaron aumentos en la testosterona y disminuciones en el cortisol en quienes asumieron posturas de poder. Este hallazgo es significativo, ya que la testosterona, presente en ambos sexos, está asociada con valentía y autoconfianza, mientras que el cortisol se relaciona con el estrés y la precaución.

Adoptar una postura de poder favorece la alteración hormonal que impulsa el sentimiento de seguridad. Los voluntarios que aplicaron esta técnica antes de hablar en público reportaron una notable disminución de la ansiedad y un aumento en la confianza. Apenas manteniendo esta postura durante dos minutos fue suficiente para experimentar estos beneficios.

Integrando Posturas de Poder en la Rutina Diaria

El uso de posturas de poder en nuestra vida cotidiana resulta extremadamente efectivo, proporcionándonos un incremento casi inmediato en la confianza. Se caracterizan por ser posturas donde los brazos están alejados del cuerpo y el torso está erguido hacia adelante. Algunas posturas de poder incluyen:

  • Levantar los brazos sobre la cabeza como si se celebrara una victoria.
  • Poner las manos en la nuca.
  • Apoyarse en la mesa con los brazos extendidos.
  • Cruzarse de brazos y mantener los hombros hacia atrás.

La investigación respalda que estar en estas posiciones durante solo dos minutos puede generar una dosis extra de confianza. Sin embargo, mantener una postura de poder por períodos más prolongados puede resultar igualmente beneficioso.

Es importante reconocer que caminar encorvado, con la cabeza gacha o los brazos cruzados refleja un estado de debilidad, que no solo indica temor o inseguridad, sino que también perpetúa esas emociones. Por lo tanto, al modificar nuestros hábitos hacia posturas más expansivas, comenzaremos a notar cambios duraderos en nuestra actitud.

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