La singular anécdota de un joven que llevó una sandía a Divididos en Cosquín Rock
Una historia memorable en el festival Cosquín Rock
Los festivales de música poseen una energía singular que resulta difícil de describir, pero que para los amantes de los conciertos en vivo es indudablemente placentera. En este contexto, los fanáticos se convierten en los protagonistas de anécdotas curiosas y memorables, muchas de las cuales se transforman en auténticos rituales. Uno de estos relatos corresponde a un joven que, en el Cosquín Rock 2022, sorprendió al entregar una sandía a Diego Arnedo, bajista de Divididos, creando una conexión especial entre la banda y su público.
¿Quién es el joven de la sandía?
El protagonista de esta historia es Juan Eduardo Tello, un sanjuanino de 26 años, quien decidió llevar una sandía como merienda para compartir con sus amigos durante el festival cordobés. “Al llegar al Cosquín, se generó una locura alrededor de la sandía. La gente comenzaba a gritar ‘sandía, sandía’”, relata Juan en una entrevista.
Un viaje lleno de obstáculos
El acceso al Cosquín no fue sencillo, ya que las autoridades del evento no permitían la entrada de la fruta. Sin embargo, la reacción del público fue tal que muchos asistentes se unieron en un esfuerzo colectivo para lograr que Juan pudiera ingresar con la sandía. Finalmente, lograron su cometido, pero después de un arduo debate, decidieron no consumirla. “Nos dio pena comerla, así que decidimos ofrendarla a algún músico”, explica. Así, la sandía fue entregada a Diego Arnedo, sellando un vínculo inesperado con la banda.
La continuidad de la tradición
Esta anécdota del Cosquín Rock se ha repetido en las ediciones de 2023 y 2024, llegando incluso a que Ricardo Mollo saliera al escenario con una camiseta que ilustraba a Arnedo sosteniendo la sandía. Juan recuerda cómo después de este gesto, tuvo la oportunidad de encontrarse con la banda, y Mollo le regaló la camiseta. “En ese momento entendí el impacto que había generado la sandía”, comenta.
Un vínculo con la música desde la infancia
Juan, identificado como “el chico sandía”, tiene un profundo amor por la música, influenciado por su familia, especialmente su padre, quien era un gran aficionado al rock. Desde muy joven, asistió a conciertos y festivales, siendo el Cosquín Rock uno de sus eventos favoritos. “Desde 2020 no he faltado ni una vez”, señala con entusiasmo.
El ritual de la sandía
La historia de la sandía no fue planeada, sino que surgió de manera espontánea, convirtiéndose en un símbolo entre los fanáticos de Divididos. Durante el festival, Juan relata que a pesar de lo inusual de llevar la fruta consigo, el reconocimiento del público lo hizo sentir como una celebridad. “Cuando llegó el momento de Divididos, decidí ofrendarle la sandía a Diego Arnedo. Él me hizo un gesto de ‘después’ mientras esperaba en el pogo”, recuerda sonriendo.
La cúspide del fenómeno
En 2025, Juan tuvo la oportunidad de conocer a los integrantes de Divididos, algo que nunca pensó que ocurriría. El momento culminante llegó cuando vio a Ricardo Mollo usando la camiseta de Arnedo con la sandía, lo que dejó a Juan en estado de shock. Reconocer el impacto que su historia había generado fue un momento emocional para él.
El futuro de la tradición
Aunque Juan no tiene claro si podrá asistir al Cosquín Rock 2026 por motivos personales, espera que su sandía pueda ser protagonista una vez más. “Siempre hay que llevarla. El día que toque Divididos, la sandía estará presente en el Cosquín”, concluye, confirmando que este ritual ha sido adoptado por otros fanáticos de la banda.
