Pablo Mouche: de las dificultades en Boca a los consejos de Schiavi que transformaron su carrera

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Un inicio vertiginoso en el fútbol

Pablo Mouche, destacado exdelantero, tuvo un trayecto en el fútbol profesional comparable a la velocidad de los extremos más ágiles que se enfrentan al mano a mano. Comenzó su carrera a los 15 años en el ascenso con Estudiantes de Buenos Aires y rápidamente fichó por Boca Juniors, enfrentando a los 20 años una intensa presión mediática y deportiva en el país.

Momentos difíciles y decisiones críticas

Ya retirado, Mouche participó en un programa donde habló sin tapujos sobre su trayectoria, los desafíos enfrentados y las lecciones aprendidas en el camino. Se centró en los años 2009 y 2010, cuando su desempeño como futbolista se vio afectado, coincidiendo con la exposición mediática debido a su relación con una figura pública. «En 2010 tuve un bache muy bajo en lo futbolístico. Encima, salía con una chica famosa de los medios y eso lo potenciaba. No era solo que jugaba mal, sino todo lo que hablaban afuera. Para salir de esa situación tuve que tener mucho carácter y personalidad», recordó.

Durante esta etapa difícil, el delantero tomó decisiones drásticas para mantener su lugar en el equipo y evitar las críticas: «Jugué con pubalgia casi nueve o diez meses. Me infiltraba todas las semanas para poder jugar y los primeros días de la semana entrenaba diferenciado. No quería decir que estaba mal porque iban a decir que ponía excusas. Se hablaba de que era un pendejo rebelde, pero me la banqué en silencio hasta que en 2011 y 2012 pude dar vuelta la historia y salir campeón».

Reflexiones sobre su carácter

Al mirar atrás, Mouche admite que su temperamento a veces complicó su convivencia en el vestuario: «Era rebelde, contestador y no me comía una. Si veía cosas raras o injustas, chocaba con un técnico, un dirigente o un compañero. Ahora, con casi 40 años, me pregunto para qué luchaba contra la corriente en vez de enfocarme solo en jugar».

De la pobreza a la estabilidad financiera

La transición de la pobreza a la riqueza puede ser un camino complicado para los futbolistas jóvenes. Mouche reconoce que el cambio de ir en colectivo a adquirir su primer auto nuevo lo deslumbró al principio, pero subrayó la influencia positiva de sus compañeros más experimentados en Boca. “Al principio te mareás, es obvio. Pero me ubicaron los más grandes. Gente como Martín Palermo, el Flaco Schiavi o Sebastián Battaglia me apadrinaron y me dieron consejos que al principio me costó asimilar, pero al final les hice caso.”

Esta orientación no solo impactó en su conducta, sino también en la gestión de sus contratos. A la hora de elegir entre el prestigio de una carrera en Europa o un contrato lucrativo en Turquía, priorizó el bienestar de su familia: «Aposté más por lo económico que por una carrera de mayor visibilidad europea. Gracias a las decisiones que tomé y a la gente que me presentó Schiavi para manejar mis cuentas, hoy tengo una estabilidad financiera que me permite estar tranquilo para el resto de mi vida».

La visión de Messi

Con el Mundial como trasfondo, Mouche compartió su admiración por el nivel mantenido por Lionel Messi, expresando una opinión técnica sobre lo que hace al capitán argentino un jugador excepcional. «A mí ya no me sorprende lo que hace, porque sostuvo un nivel extraordinario durante 20 años. Lo que impresiona de Messi es su velocidad mental: él tiene todo ubicado en la cabeza cinco segundos antes que el resto».

Para Mouche, el éxito de Messi radica en su análisis táctico, incluso cuando parece desconectado del juego: «Cuando camina la cancha no está ‘boludeando’ para la tribuna, está estudiando el radar. Sabe exactamente dónde está el espacio, dónde están los rivales y dónde picó su compañero. Cuando la pelota le llega, ya decidió la mejor opción de la jugada».

Un balance positivo

Finalmente, el exfutbolista reflexionó sobre su trayectoria, reconociendo que, aunque enfrentó momentos difíciles y tomó decisiones complejas, su carrera ha sido positiva. «El verdadero triunfo no estuvo únicamente en los títulos o los goles convertidos, sino en el aprendizaje acumulado y en la posibilidad de disfrutar de mi presente familiar con la paz del deber cumplido».

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