Subastan el reloj perteneciente al pasajero más acaudalado del Titanic
Una pieza histórica vuelve a brillar
A 114 años del trágico naufragio del Titanic en el océano Atlántico, un objeto de gran valor vuelve a captar la atención mundial. El artículo en cuestión es un reloj de bolsillo elaborado en oro de 18 quilates, que perteneció a John Jacob Astor IV, reconocido como el pasajero más rico que viajaba en el emblemático trasatlántico. Este reloj será subastado el 22 de abril en Chicago, generando una gran expectativa entre coleccionistas y aficionados.
Detalles sobre el reloj y su subasta
El reloj es un modelo de Patek Philippe, una de las marcas más prestigiosas a nivel internacional, y fue vendido originalmente por Tiffany & Co. en el año 1904, lo que refuerza su valor tanto histórico como simbólico. La subasta, organizada por Freeman’s Auction, también incluirá un lápiz de oro de 14 quilates perteneciente a Astor, que fue hallado entre sus pertenencias tras el hundimiento.
- El reloj tiene más de 100 años y ha pasado de generación en generación.
- Se estima que el reloj podría alcanzar un precio de entre US$300.000 y US$500.000.
- El lápiz poseería un valor de entre US$10.000 y US$20.000.
La historia detrás del reloj
Un aspecto fundamental del reloj es su procedencia completamente documentada. Este fue recuperado del cuerpo de Astor tras el naufragio, como se detalla en un inventario oficial realizado en Halifax en 1912. Desde ese momento, el reloj ha estado en manos de su familia:
- Primero fue heredado por su hijo Vincent Astor.
- Luego, pasó a su esposa en 1959.
- Más tarde, a su hijo.
- Finalmente, en 2014, llegó a manos de Charlene, quien lo cuidó hasta su muerte en 2023.
El último acto de Astor
El relato del reloj también está marcado por uno de los momentos más conmovedores del hundimiento. Durante la tragedia, Astor cumplió con la regla de “mujeres y niños primero”, ayudando a su esposa Madeleine, quien estaba embarazada y era 30 años menor que él, a subir a un bote salvavidas. Testigos afirman que se despidió con calma, la besó y permaneció en cubierta, asistiendo a la evacuación.
Días posteriores al naufragio, su cuerpo fue recuperado por el buque Mackay-Bennett y hallaron entre sus pertenencias tanto el reloj como el lápiz que estarán en subasta. Más de un siglo después, estos artículos no solo tienen un alto valor económico, sino que también representan un testimonio directo de una de las tragedias más notorias de la historia.
