Incremento de robos de bicicletas en la Riccheri tras el asesinato de Nazareno Isern
Contexto del asesinato
El asesinato de Nazareno Tobías Isern, de 21 años, ocurrido el pasado lunes mientras paseaba en bicicleta junto a una amiga, resalta un problema alarmante en la zona. Vecinos y deportistas que frecuentan el área afirman que la violencia ha ido aumentando con el tiempo, siendo este crimen una encapsulación de una serie de robos que data desde el 2019.
Historia de robos en la región
Desde 2019, la zona ha experimentado una escalada de asaltos, inicialmente caracterizados por ataques sin armas y, con el tiempo, adoptando métodos más violentos que incluyen el uso de armas de fuego para despojar a los ciclistas de sus bicicletas de alta gama, cuyo valor oscila entre los 200 mil pesos y 10 mil dólares. José Pinelli, un ciclista experimentado, compartió su experiencia de robo a mano armada, señalando que, aunque realizó la denuncia ante la policía, las autoridades no han actuado de manera efectiva.
El modus operandi de los delincuentes
Los robos ocurren con frecuencia en la misma área, donde los delincuentes esperan a que los ciclistas pasen para atacar desde los pastizales. Utilizan caminos inhóspitos para escapar, lo que dificulta a la policía su captura. Esta situación se desarrolla a escasos dos kilómetros de donde fue asesinado Isern, en un lugar que alberga el Centro Nacional de Desarrollo Deportivo (CeNaDe), un espacio con instalaciones para ciclismo, pero que ha sido objeto de múltiples robos.
Experiencias personales
- Emilio, un ciclista de 61 años, recordó cómo fue amenazado a punta de pistola mientras entrenaba, perdiendo su bicicleta, que había ensamblado con esmero.
- Ariel Castañares, otro ciclista, resaltó que para que las autoridades prestaran atención fue necesario que ocurriese un asesinato.
«Siempre hemos salido por esta zona y me han intentado robar en varias ocasiones,» añadió.
Reacciones de la comunidad y acciones policiales
Los deportistas han manifestado su frustración por la falta de acción de la policía. En 2019, un grupo de ellos recolectó firmas solicitando vigilancia en la zona, lo que resultó en la temporal presencia de un patrullero, pero esta medida no fue duradera. Pablo Morcusi recordó que su esposa fue víctima de robo en el área mientras pedía ayuda y que, cuando buscó asistencia policial, le informaron que los incidentes eran recurrentes.
Complicaciones en la denuncia policial
A pesar de que hay destacamentos policiales cercanos, muchos ciclistas señalan que al intentar presentar denuncias se encuentran con problemas de jurisdicción. Kiara Alegre, una amiga de Nazareno, expresó que su llamada al 911 fue complicada debido a la confusión sobre la jurisdicción del área. Mientras tanto, la policía federal y otros cuerpos de seguridad parecen desentenderse de estos hechos, creando un sentimiento de impunidad que persiste entre los habitantes de la zona.
