La revitalización de la Amazonía a través de la agricultura familiar

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El renacer de la Amazonía

Lenise Olivera, una agricultora brasileña de la ecoaldea Iandê, ubicada en Santa Bárbara do Pará, recuerda que antes de su transformación, «todo lo que me rodea era barro, arcilla, tierra pelada». Sin embargo, ahora la vista es completamente diferente: desde mango, açai y cacao hasta calabazas y un total de 27 variedades de plantas florecen en la tierra. Este cambio es el resultado del arduo trabajo de seis familias que desde 2018 han implementado prácticas de agricultura familiar en 28 hectáreas de terreno que había sido degradado.

Un camino hacia la sostenibilidad

La ecoaldea ha logrado convertirse en un espacio de producción sostenible a pesar de enfrentarse a la dura sequía que afectó a Brasil en 2024. Olivera señala que el desarrollo de la ecoaldea fue financiado mayoritariamente por los propios agricultores, quienes no encontraron acceso a fondos públicos debido a la burocracia existente.

Innovaciones comunitarias

  • Crearon un modelo en el que los vecinos se suscriben y reciben canastas semanales de alimentos.
  • Implementaron un sistema de certificación orgánica que les permite acceder a programas como el de Alimentación Escolar.
  • Ofrecen cursos y talleres a la comunidad.

A pesar de sus logros, las familias de la ecoaldea están en búsqueda de financiamiento adicional para expandir su proyecto y enfrentar los retos ocasionados por el cambio climático, como el aumento de temperaturas y las lluvias irregulares. Olivera enfatiza la importancia de elevar el estatus del agricultor: “Queremos hacer de la agricultura la profesión más importante del mundo”.

Conexiones y desafíos

Cerca de Iandê se encuentra Sítio Maturí, otra granja que adopta un enfoque similar. Bruno Gonzalez destaca la relevancia de estas pequeñas iniciativas agroecológicas en la lucha contra la crisis climática, explicando que “este sistema es el futuro porque no devasta todo”. A pesar de sus virtudes, los agricultores enfrentan dificultades para acceder a financiamiento, ya que los bancos suelen ver sus prácticas como menos competitivas que la agricultura a gran escala.

La ecoaldea de Iandê es parte de la Red Intercontinental de Organizaciones de Agricultores Ecológicos (INOFO), que representa a millones de pequeños agricultores a nivel mundial. Thales Mendoça, agricultor familiar y director de INOFO, resalta que “nosotros somos responsables aquí en Brasil del 80% de los empleos rurales y producimos el 70% de la comida que consumen los brasileños”. Sin embargo, advierte que, a pesar de su impacto, estas iniciativas reciben solo un 15% del financiamiento que se destina a la agricultura industrial por parte del Gobierno.

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