Un insecto exótico plantea riesgos para un monumento natural en Entre Ríos
Alerta por la aparición del picudo rojo en Entre Ríos
La reciente declaración de alerta del Senasa ha generado preocupación en el sector oriental del Litoral argentino debido a la aparición de ejemplares de picudo rojo en la isla Martín García. Este insecto, proveniente de Asia, tiene la costumbre de depositar sus huevos en palmeras, lo que provoca la destrucción interna de las plantas.
Desde hace más de cuatro años, Uruguay ha estado lidiando con sus efectos y uno de los principales objetivos es proteger la provincia de Entre Ríos, que alberga a la palmera yatay, un símbolo natural de la región, y al Parque Nacional El Palmar, situado cerca de la frontera con el país vecino.
Preocupaciones específicas sobre la palmera yatay
El director de Áreas Protegidas de Entre Ríos, Pablo Aceñolaza, destacó la importancia de esta palmera: «La gran preocupación nuestra es el yatay, porque es una especie emblemática para Argentina y para Entre Ríos en particular. Tiene una distribución bastante restringida: desde la Mesopotamia, un poco de Brasil y parte de Uruguay. Nada más».
Actualmente, existe un protocolo vigente, creado por el Senasa y la provincia, que incluye medidas de vigilancia en la frontera y revisiones aéreas con drones para prevenir la propagación del insecto.
Daños irreversibles y medidas preventivas
Expertos coinciden en que una palmera infectada por el picudo rojo no tiene posibilidad de recuperación, y la única opción es la extracción y destrucción de la planta. Aceñolaza advirtió: «Una vez que ves una palmera enferma, es una palmera que ya está muerta, no tiene solución. El problema es evitar la dispersión de los insectos».
La protección de las palmeras yatay es crucial. «No hay campaña publicitaria relacionada con el turismo en Entre Ríos que no incluya una foto de un palmar. La palmera yatay es el emblema de la provincia, y su afectación sería un golpe devastador», subrayó Aceñolaza.
En 2025, la palma yatay fue declarada Monumento Natural Provincial, siendo la primera especie vegetal en recibir tal distinción en la región.
El origen del insecto y su impacto en Uruguay
El picudo rojo llegó a Sudamérica hace varios años, siendo reportado oficialmente en Uruguay en abril de 2022. Su rápido avance ha generado un protocolo que incluye trampas y un sistema de denuncias para detectar síntomas de infestación.
Como explicó la encargada del Departamento de Vigilancia Fitosanitaria de la Dirección General de Servicios Agrícolas de Uruguay, Felicia Duarte, este insecto causa más daños en palmeras exóticas como la canaria o palma fénix que crecen en espacios urbanos. La planta puede albergar a cientos de picudos rojos, por lo que la detección temprana es esencial.
Bajo vigilancia en Argentina
Argentina emitió un alerta fitosanitaria en octubre de 2024 tras el avance del picudo en Uruguay, pero fue recién este año cuando se identificaron ejemplares en territorio argentino. El Senasa declaró una emergencia sanitaria por la primera aparición documentada del insecto, a partir de una muestra provenant de una palmera infectada en la isla Martín García.
La importancia cultural de las palmeras en el país no debe subestimarse. Aunque el picudo no tiene preferencias definidas por las palmeras autóctonas, la preocupación por la yatay y otras especies exóticas, como la fénix o la Washingtonia, es real.
Monitoreo y prevención en el Parque Nacional El Palmar
El Parque Nacional El Palmar se encuentra bajo presión debido al avance del picudo rojo, ya que alberga más de 8.200 hectáreas de palmeras, en especial las yatay, que han ido disminuyendo su hábitat debido a la expansión agropecuaria. Este parque es uno de los últimos refugios para la especie en la región.
Ante esta situación, el intendente del Parque, Facundo Alcalde, mencionó que se están dictando talleres y se monitorea el parque con drones para realizar una detección temprana del insecto, resaltando que «el picudo rojo aún no ha sido detectado en Entre Ríos».
Por lo tanto, la gestión del riesgo es fundamental, dado que el parque está ubicado cerca de Uruguay y podría ser vulnerable. Además, el picudo negro convive de manera equilibrada con las palmeras locales, algo que no ocurre con el picudo rojo, que puede causar un daño significativo.
