Un retrato del crecimiento: la historia de Tristán y su transición de género
Una historia de crecimiento y aceptación
El documental «Tristán y los días por venir» ofrece un enfoque singular sobre la transición de género durante la adolescencia, planteando la pregunta: “¿Es posible ser trans sin sufrir tanto?”. En la película, Tristán, un adolescente, interactúa con sus amigos y familia, disfrutando de su vida, lo que ya introduce una disruptiva narrativa respecto a las experiencias tradicionales de otros jóvenes trans.
La historia de Tristán
A diferencia de muchas narrativas que enfatizan el sufrimiento y el rechazo, la historia de Tristán es marcada por el abrazar y el apoyo de su madre, sus amigos y su entorno escolar. A pesar de las dificultades y tensiones que tuvo que enfrentar, su camino ha estado acompañado por una serie de derechos otorgados por el Estado, que facilitaron su proceso de identidad.
Con el paso de los años, el documental retrata la transformación de Tristán desde un adolescente de 15 años decidido a exteriorizar su identidad, hasta un hombre joven que se manifiesta con orgullo en una marcha, portando una bandera del orgullo trans. A través de este viaje, el documental no solo dice mucho sobre la identidad de Tristán, sino también sobre el contexto social y político de su país.
Un proceso de filmación único
El proyecto comenzó de una manera casual. «Ni siquiera me dijeron: ‘Vamos a hacer un documental’», indica Tristán, quien ha compartido su vida y su transición con las directoras, Martina Matzkin y Gabriela Uassouf. A lo largo de siete años, lograron capturar hitos significativos en su vida, como el cambio de su partida de nacimiento y su graduación de secundaria, así como momentos cotidianos. Este enfoque les permitió generar un registro más humano y completo de su historia.
La elección de Tristán como protagonista
Tristán, que siempre mostró interés por el teatro, se sumó al proyecto tras realizar un casting para otro corto de ficción que trataba sobre la identidad infantil. Esto llevó a las directoras a seleccionarlo por su sensibilidad y potencial. Desde entonces, la relación entre Tristán, su madre y las directoras se fortaleció, y se empezó a explorar en profundidad el tema de la adolescencia y el crecimiento.
Un viaje de descubrimiento personal
A lo largo de este recorrido, Tristán no solo ha documentado su transición, sino también sus experiencias con amistades y relaciones familiares. Aunque ha tenido momentos difíciles, como peleas con algunos miembros de su familia, también ha experimentado el apoyo incondicional de otros. Por ejemplo, el vínculo con su abuela fue crucial; a pesar de sus reticencias, finalmente decidió llamarlo por su nombre elegible.
Un contexto de derechos y desafíos
La historia se desarrolla en un marco legal favorable, gracias a la Ley 26.743 de Identidad de Género, que permite cambios de nombre y género sin grandes obstáculos. Sin embargo, la realidad de otros jóvenes trans a menudo difiere, y mientras Tristán ha tenido acceso a sus derechos, algunos de sus amigos han enfrentado desafíos en procesos similares. Tristán enfatiza la importancia de seguir luchando por el reconocimiento y el respeto que merece su comunidad.
Reflexiones sobre su viaje
Cuando observa el documental, Tristán siente que su historia es un relato positivo sobre el crecimiento como persona trans. Espera que su experiencia pueda servir de guía para otros jóvenes en búsqueda de su identidad y para sus familias. «Ser trans no significa sufrir, sino aprender a estar bien con uno mismo».
