De actriz a nueva vida: Sandra Ballesteros se reinventa en Entre Ríos

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Un giro radical en la vida de Sandra Ballesteros

Sandra Ballesteros, reconocida como una de las clásicas «femme fatale» argentinas, dejó su carrera en televisión para comenzar una nueva etapa en su vida. Su último papel memorable en la pantalla fue en Lalola (2007), una popular serie de América TV, donde su personaje, «Vicky», la llevó a reflexionar sobre su trayectoria profesional y personal.

Un viaje que cambió todo

A los 46 años, tras un viaje transformador a India, la actriz experimentó una visión mística que la impulsó a dejar de lado la exposición pública. «No necesitaba tanta exposición ni transitar el ‘hacia afuera'», confesó en una entrevista en 2022. Así, marcó el fin de una etapa dorada marcada por su participación en emblemáticas producciones como Gasoleros, Verano del 98 y Resistiré, así como su consagración en el cine con películas como El lado oscuro del corazón.

Un nuevo hogar en Entre Ríos

Ballesteros, hija única, decidió establecerse en Villaguay, Entre Ríos, donde su familia tenía una estación de servicio. «Cuando mi papá me contó que iba a vender la estación, le dije casi sin pensarlo que no la vendiera, que yo me iba a hacer cargo», recordaba. A partir de ese momento, no solo se ocupó del negocio familiar, sino que también buscó una conexión más profunda con su espiritualidad.

Renovación a través del servicio comunitario

En Villaguay, Sandra encontró un nuevo propósito, dirigiendo un coro y organizando actividades comunitarias, como un vía crucis viviente. Cuestionó su papel en la música: «No quiero cantar ninguna otra cosa que no sea para Dios». Este nuevo enfoque la llena de felicidad y satisfacción, más allá de los recuerdos de su antigua vida en el entretenimiento.

Vida sencilla y plena

Hoy, la actriz gestiona la estación de servicio YPF del centro de Villaguay, que fue remodelada en 2019. Para ella, este trabajo significa más que simplemente despachar combustible; lo ve como una forma de servicio y ayuda a la comunidad. Sandra también cultiva una huerta orgánica que le proporciona alimentos frescos, que comparte con su entorno.

Adaptaciones en la alimentación y la vida

Aunque antes seguía una dieta vegana estricta, ahora se ha adaptado a las costumbres locales, disfrutando de asados ocasionales con amigos y familiares, aunque siempre manteniendo un respeto por los animales. En su rutina diaria, Sandra combina su tiempo entre el trabajo, la fe y su familia, a quienes visita frecuentemente.

Reflexiones sobre el pasado y un futuro incierto

A pesar de que su vida actual es muy distinta a aquellos días en los sets de filmación, Sandra no anhela su pasado artístico. «No me gustaba la televisión, la padecía», expresó, aunque guarda cariño por proyectos como Resistiré. Además, ha considerado en años recientes la posibilidad de adoptar a un niño de entre 10 y 15 años, un deseo que ahora permanece en la intimidad lejos de los medios. Su elección de vivir apartada del foco público resuena con su deseo de tranquilidad, en su refugio en Entre Ríos.

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