La crisis económica impacta a los sectores más vulnerables: alimentos escasos y crecientes deudas

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Contexto de vulnerabilidad económica

A pesar de que algunos indicadores macroeconómicos sugieren cierta estabilización, las familias en los barrios populares siguen enfrentando una dura realidad marcada por la supervivencia económica. Las ingresos apenas alcanzan para cubrir unos pocos días del mes, prioritizando la alimentación y el pago de deudas antes que otros consumos o ahorros.

En este contexto, prevalece una intensa dependencia del empleo informal y de trabajos ocasionales, mientras que la financiación se sustenta en el fiado de los comercios locales y el apoyo familiar.

Distribución de ingresos en los hogares populares

Un relevamiento realizado por Focus Market en Florencio Varela, que abarcó a 47 familias que asisten al comedor comunitario Pequeños Gigantes, encontró que el 93% de los ingresos familiares se destina a la compra de alimentos. Este nivel de gasto prácticamente absorbe todo el presupuesto, dejando poco margen para otras necesidades.

  • El 55% de los encuestados no tiene un momento del mes con tranquilidad económica.
  • Solo el 23% señala los primeros días tras el cobro como un período de alivio.

Las consecuencias de la informalidad laboral

La encuesta también revela que la informalidad sigue siendo un rasgo central en la economía popular. Un 40% de los participantes reportó ingresos variables, y un 32% carece de ingresos propios. Solo 21% indicó tener un ingreso fijo mensual.

El mercado laboral ha mostrado un leve crecimiento del 0,3% entre finales de 2023 y principios de 2026, según datos de Empiria. Sin embargo, la creación de empleo ha sido mayormente en sectores informales, y hoy en día más de la mitad del mercado laboral se compone de trabajadores informales.

Deudas que alimentan la crisis

Ante la presión de los costos, las deudas se han vuelto un condicionante crítico para las finanzas familiares. El 44% de los encuestados indicó que las deudas son uno de sus gastos habituales, y este porcentaje asciende al 62% cuando se considera el impacto del último año.

  • El 53% de los entrevistados afirmó que, si recibiera un ingreso extra, lo destinaría a pagar deudas.
  • Solo 19% lo utilizaría para consumo o inversión.

Ajustes en los hogares: alimentos y ropa

El ajuste en los hogares de bajos ingresos está provocando severos cambios en la alimentación; el 80% de los hogares consultados sufre de inseguridad alimentaria, que se traduce en reducciones de porciones y la omisión involuntaria de comidas. Adicionalmente, el 65% ha disminuido la compra de ropa, y un 41% ha recortado salidas recreativas.

El 20% manifestó haber dejado de comprar medicamentos, un reflejo de cómo las limitaciones presupuestarias están afectando incluso los consumos considerados esenciales.

Apoyo familiar y recursos informales

Con una capacidad de ahorro extremadamente baja —solo 2% asegura tener reservas para emergencias—, los hogares recurren a cuentas informales para subsistir. El 44% realiza trabajos informales para obtener ingresos adicionales, mientras que el 35% compra fiado y el 28% recibe asistencia de familiares.

En palabras de Damián Di Pace, director de Focus Market, los cambios económicos «pueden tardar en traducirse en una mejora tangible de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables”. Por su lado, el sociólogo Santiago Poy añadió que en los barrios populares la pobreza es profundamente estructural y se manifiesta a través de la falta de acceso a servicios básicos y a recursos esenciales.

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