Una tragedia familiar tras un viaje soñado: la historia de una pareja de docentes

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Una inesperada tragedia familiar

Solo han pasado tres días desde el momento más doloroso en la vida de Johanna Elizabeth Peñaloza, de 35 años, quien al hablar con Clarín parece estar lidiando con una profunda negación. «No caigo que sea verdad esta locura«, expresa, tratando de entender la magnitud de lo sucedido.

El domingo 26 de julio, al mediodía, Johanna regresaba a su hogar en Quilmes junto a su esposo, Nicolás Moscarda de 32 años, y sus mellizas de tres años. El viaje había comenzado el sábado 18, y lo que debería haber sido un regreso placentero se tornó en una tragedia. La familia, compuesta por cuatro miembros, se redujo a dos tras un devastador accidente en la ruta 9 Norte, cerca de Las Peñas, en el departamento Totoral. En el choque frontal contra una camioneta Nissan Frontier, ambos, Nicolás y una de las mellizas, Amelie, perdieron la vida.

Las consecuencias del accidente

Johanna sufrió heridas graves, incluyendo dos costillas y una clavícula fracturadas. Con su cuerpo magullado y las marcas del cinturón de seguridad aún visibles, fue dada de alta del Hospital Vicente Agüero el martes 28, con el único propósito de estar al lado de su otra hija, Almendra, quien lucha por su vida en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad.

Recordando el viaje familiar, Johanna comparte: «Era la primera vez que hacíamos un viaje tan largo con las nenas. Siempre elegíamos destinos más cercanos. Fue un viaje muy hermoso, lleno de momentos felices y sin complicaciones». La familia había visitado varias atracciones, desde las termas de Fiambalá hasta las Ruinas de los Quilmes, y disfrutaron del Garganta del Diablo y la Quebrada de las Conchas en Salta.

Antes de regresar, pasaron unos días en Tafí Viejo, Tucumán, para descansar antes de los casi 1.300 kilómetros de viaje a casa. «Salimos a las 5 de la mañana y durante el trayecto, la madre de Nicolás y su pareja viajaban en un auto diferente», recuerda Johanna.

Detalles del accidente

Johanna y Nicolás se conocieron en la Universidad Nacional de Quilmes, donde ambos se formaron en educación. El accidente ocurrió cuando faltaban solo dos horas para llegar a Jesús María. «Lo último que recuerdo es que estábamos cargando nafta en una estación de servicio y comprando unos bombos para las nenas». Cuando recuperó la consciencia, se encontraba en el hospital.

El impacto con la Nissan Frontier, que supuestamente viajaba a alta velocidad y en un intento de sobrepaso cruzó de carril, se registró en un área donde la carretera cuenta con doble línea amarilla. Johanna informó que un testigo le había dicho que la camioneta se había cruzado de carril antes de la colisión.

El choque impactó el costado izquierdo de su vehículo, donde viajaban tanto Nicolás como Amelie, quienes fallecieron instantáneamente. Johanna comparte un recuerdo entrañable: «Siempre estaban juntos. Nicolás le decía ‘mi prefe’ a Amelie y tenía una conexión especial con ella».

Apoyo y solidaridad

Para enfrentar los gastos ocasionados por esta tragedia, amigos y familiares han organizado rifas y una colecta a través de redes sociales, pidiendo cualquier aporte que pueda ayudar. El alias de Mercado Pago para contribuciones es familamoscarda, administrado por Ariana Micaela Gómez. Además, están buscando testigos del accidente ocurrido.

Almendra, quien permanece en terapia intensiva con un politraumatismo de cráneo, está en estado crítico y en asistencia respiratoria. “Está estable dentro de su situación crítica, solo queda esperar”, comenta Johanna, quien proviene de una familia de mellizos.

La comunidad educativa del Jardín 902 de Quilmes ya ha sido informada sobre la situación de las niñas. Johanna recibe el apoyo incondicional de su familia. Su esposo, Nicolás, era profesor en Centro Educativo Nivel Secundario (CENS) N° 451 y en N° 458 de Quilmes, además de trabajar en el Centro de Formación Profesional (CFP) N° 405.

Últimamente, Nicolás había sido seleccionado para un importante proyecto de posgrado en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, lo que le proporcionaba una gran alegría. A pesar del inmenso dolor por sus pérdidas, Johanna se siente responsable por su hija que la necesita: «Está mi nena, que me necesita«.

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