Un ex jugador de Boca que ahora dirige una empresa de demoliciones

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Un recorrido desde el fútbol hasta la demolición

La vida de Facundo Imboden es un reflejo de dedicación y pasión. A los 11 años, después de un agotador día de deportes, decidió enfocarse en el fútbol, y rápidamente ascendió en su carrera, debutando en la Bombonera con Carlos Bianchi como entrenador. Compartió equipo con figuras como Juan Román Riquelme y Martín Palermo, y estuvo cerca de ser convocado a la selección chilena por Marcelo Bielsa.

Un cambio de rumbo

Hoy, a sus 46 años, Imboden atiende su empresa de demoliciones, un negocio fundado por su padre hace más de 30 años. El regreso al mundo laboral llegó tras el infarto sufrido por su padre, lo que lo llevó a aprender el oficio desde cero. Con una mezcla de nostalgia y humor, recuerda que sus amigos solían bromear al decir que, mientras él jugaba al fútbol, «tiraba jugadores» con sus entradas, mientras ahora derriba casas para construir nuevos edificios.

Deportivo y el legado familiar

Su vida deportiva comenzó en el Club Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, donde actualmente dirige una escuelita de fútbol. Recordando su llegada a Boca, relata que pasó de ser un extremo izquierdo y goleador en las infantiles a jugar como defensor. En este contexto, fue parte del equipo que ganó la Copa Libertadores en 2001, destacando lo importante que fue para él cada uno de sus compañeros.

Una experiencia única con Maradona

Entre sus logros, destaca su encuentro con Diego Maradona en 2006, cuando este jugó un partido amistoso con la Universidad Católica. Imboden, quien le prestó sus botines a la leyenda, lo recuerda con cariño: «Me sorprendió que conocía toda mi carrera», dice. La conexión con el ícono del fútbol argentino fue especial y significativa para Imboden.

Un nuevo propósito

Tras su retiro, encontró su propósito dirigiendo la empresa de demoliciones y entrenando a jóvenes futbolistas. Aunque la transición del fútbol a los negocios no fue planeada, Imboden destaca que no tuvo problemas para adaptarse. «Ahora disfruto de los fines de semana con mi familia y amigos, actividades que el fútbol no me permitía hacer», comparte.

Compromiso con las nuevas generaciones

En su escuelita, se enfoca en transmitir valores y habilidades a los niños, sin presiones de formar futuros deportistas profesionales. En su rutina diaria, equilibra el trabajo en su empresa con su rol de entrenador, asegurándose de que los pequeños disfruten y aprendan. Con un enfoque claro, Imboden afirma: “Lo importante es divertirse y aprender».

Reflexionando sobre el fútbol

Finalmente, Imboden suma que el fútbol le enseño a valorar cada momento que ahora puede disfrutar con sus hijos. Aunque su carrera profesional terminó, la pasión por el deporte sigue viva en su vida diaria: «Hoy puedo llevar a mis hijos al colegio, acompañarlos a los torneos y disfrutar cada día de la vida familiar que no podía tener cuando jugaba».

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