Investigación anticipa la expansión de la garrapata común en Argentina
Un desafío para la sanidad ganadera
La sanidad ganadera en Argentina se enfrenta a un complejo desafío que involucra la biología, la economía y las variaciones climáticas. La garrapata común del bovino (Rhipicephalus microplus) se considera uno de los mayores problemas desde una perspectiva sanitaria y productiva para los rebaños de carne y leche. Este parásito se encuentra históricamente en 65 millones de hectáreas de las regiones subtropicales del Noroeste Argentino (NOA) y Noreste Argentino (NEA), al norte del paralelo 31º S.
La garrapata provoca pérdidas directas significativas, tales como una disminución en el aumento de peso del ganado, disminución en la producción láctea, mortalidad animal y deterioro de cueros. Además, es portadora del complejo conocido como la “tristeza bovina”, que incluye enfermedades como la babesiosis y anaplasmosis.
Cambio en el panorama tradicional
No obstante, el escenario habitual está cambiando rápidamente. La pérdida de eficacia de los productos químicos utilizados y el calentamiento global están creando nuevos riesgos en áreas templadas que previamente estaban libres de esta plaga.
Para profundizar en esta problemática y conocer las investigaciones en curso en el ámbito de la ciencia aplicada, se entrevistó al Dr. Santiago Nava, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Parasitología y miembro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Estación Experimental Agropecuaria Rafaela.
Colaboración con el sector productivo
Ante el fenómeno de la multirresistencia, que permite al parásito desarrollar inmunidad hereditaria a varios acaricidas, la respuesta científica no se limita a la teoría. La sostenibilidad económica de los rebaños de carne y leche depende de un monitoreo constante y la validación técnica en el campo.
Nava enfatizó la estrecha colaboración que mantienen con aquellos que trabajan en el campo: “Es una línea de trabajo que viene desde hace mucho tiempo. Venimos explicando qué es el parásito y sus potencialidades de expansión. Nosotros tenemos mucho vínculo con los productores cotidianamente y brindamos servicios; tenemos mucha demanda en los servicios al productor y a la industria farmacéutica”.
La sinergia entre investigadores y productores se traduce en soporte técnico que facilita la toma de decisiones informadas antes de implementar tratamientos sin un diagnóstico claro. “Tenemos un laboratorio grande donde hacemos muchas pruebas de eficacia de drogas antiparasitarias y le hacemos las pruebas de validación, tanto con drogas formuladas como con otras en desarrollo”, detalló el Dr. Nava.
Uso de modelos de simulación
Además, un enfoque clave del trabajo científico es la prevención ante los efectos del cambio climático. En la región pampeana, otoño e invierno históricamente se han comportado como barreras naturales para el desarrollo de los huevos de garrapata. Sin embargo, el aumento de las temperaturas medias puede cambiar esta dinámica.
Nava explicó que a partir de los datos de campo desarrollan modelos matemáticos para predecir la migración del parásito: “Lo que se hace es tomar la distribución actual y estudiar las características que determinan el ciclo biológico. Con datos empíricos empezás a hacer modelos de simulación”. Estas proyecciones son útiles para anticipar cambios ambientales potenciales antes de que se conviertan en un problema mayor.
“Tomás, por ejemplo, el norte de la provincia de Buenos Aires y vamos haciendo modelos matemáticos con escenarios de aumento de temperaturas”, añadió el investigador, al referirse a los experimentos que simulan el comportamiento de la garrapata en la pampa húmeda.
De este modo, la combinación de investigación avanzada, diagnóstico de laboratorio y colaboración directa con los productores demuestra que el conocimiento técnico es la herramienta más efectiva para proteger la sanidad del ganado, asegurar la producción y garantizar el futuro de la ganadería argentina.
