Hernán Casciari revela el trasfondo de la historia detrás de ‘Canelones’: «Un profundo sentimiento de culpa»

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Las travesuras telefónicas de la infancia

Las bromas telefónicas son parte integral de la infancia y adolescencia de Hernán Casciari y su amigo de toda la vida, Christian Basilis, conocido como Chiri. En sus primeros años, lo que buscaban era la risa y la diversión, llamando a vecinos con apellidos peculiares como Gallo para soltar frases absurdas y finalizar rápidamente la llamada entre risas. Con el paso del tiempo, en su adolescencia, este pasatiempo se transformó en una competencia más elaborada donde el desafío era prolongar la conversación con sus víctimas, improvisando identidades y situaciones.

En uno de estos juegos, Hernán adoptó un enfoque audaz, haciéndose pasar por un hijo ausente llamado Daniel. Creó una conversación llena de detalles familiares, recuerdos y emociones ocultas, lo que mostró que lo que empezó como un simple entretenimiento puede despertar sentimientos profundos. Esta experiencia se convirtió en la base de la película Canelones, ofreciendo una mirada única de Casciari sobre el humor, la memoria, la culpa y los pequeños dramas de la vida comunitaria.

El origen de la historia

Al ser preguntado sobre cómo surgió la historia real que inspiró Canelones, Hernán comentó: «Eso es lo que tienen de bueno las historias reales, que son extrañísimas. Pero fue todo real, el director, mi amigo Chiri, tomó algunos recaudos y para que sea cinematográfica incluyó algunas licencias.» Hernán empezó a contar la historia a finales de 2020 y 2021, mencionando que el hombre en cuestión residía en Río Grande, en Tierra del Fuego, y falleció a causa del COVID después de algunos años.

Relaciones complejas

La relación que su madre, Chichita, mantuvo con este hombre era bastante fluida, aunque marcada por la distancia, lo que impidió que se consolidara. Esto generó una situación delicada, ya que su madre quería preservarlo, y durante años le prohibió hablar del tema por vergüenza de la parte legal. «Desde el 2015 hasta el 2020, mi vieja no me dejó hablar del tema. Un poco por vergüenza de ella, creo yo», indicó Hernán. Esta vergüenza estaba relacionada principalmente con el hecho de que su madre estaba buscando pareja en línea, lo que le parecía un poco atrevido para la época.

La producción de la película

Hernán también compartió que su madre pudo ver la película y estuvo involucrada en el proceso, recibiendo actualizaciones constantes sobre el guion y cuidando que no hubiera nada en pantalla que no supiera previamente. «Chiri consultó todo con mi mamá Chichita», señaló, añadiendo que la relación que tienen es de gran cercanía. Cuando se le preguntó si el cuento de la película era completamente real, Casciari aclaró que, si bien está condimentado con humor negro, el relato es absolutamente verídico, modificando solo el nombre del protagonista para proteger su identidad.

Reflexiones sobre la historia

En cuanto a las diferencias con la realidad, Hernán reflexionó: «Me empiezo a confundir respecto a lo que pasó con lo que está en la peli, pero creo que ambas se cuentan correctamente.» A medida que el tiempo pasó, la culpa que sintió tras la broma telefónica se hizo presente, reconociendo que después de esa llamada dejaron de hacer bromas groseras. La muerte del hombre que había sido el objeto de su broma no fue algo que imaginara, y supo del evento mucho tiempo después de que su madre le revelara la historia completa.

La reacción ante la película y futuras posibilidades

Al ver la película finalizada, Hernán expresó su fascinación no solo por el resultado, sino por el hecho de que Chiri hubiese logrado dirigir su primera película. Cuando se le preguntó si consideraría hacer una secuela, claramente afirmó: «No, estoy absolutamente convencido de que no, no habrá secuela.» Aunque admitió que sí estaba pensando en una posible historia relacionada con los familiares de Daniel, su respuesta dejó claro que se siente satisfecho con lo realizado.

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