Rachmaninov y su emotivo legado musical

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Un examen que se convirtió en un concierto

En un evento memorable, el joven Serguei Rachmaninov se sentó al piano, ansioso, y empezó a tocar durante su examen final en el Conservatorio de Moscú. A pesar de la nerviosidad que lo invadía, incluyendo el sudor y las manos frías, sus pensamientos se enfocaron en evocar la belleza de las llanuras verdes y bosques de su infancia. Esta conexión emocional le permitió superar la tensión de las miradas del tribunal.

Una vez que finalizó su actuación, un profesor se levantó y, utilizando una papeleta, le otorgó una puntuación de 5+, algo sin precedentes en la historia de la institución. «¡Esto no fue un examen, señores! —declaró el profesor con gran autoridad—. ¡Esto fue un concierto!». Curiosamente, el jurado estaba compuesto por el renombrado Tchaikovsky y este momento marcaría el comienzo de la carrera de Rachmaninov.

Un legado duradero

Al día siguiente, los nombres de Tchaikovsky y Rachmaninov comenzaron a mencionarse juntos en Moscú, where Tchaikovsky era venerado como un héroe nacional y Rachmaninov era visto como su continuador en la tradición musical occidental. Su ópera de graduación, Aleko, se estrenó al año siguiente en el Teatro Bolshoi, conjuntamente con la obra Iolanta de Tchaikovsky, lo cual solidificó esa conexión.

Desafíos en el camino

A pesar de los éxitos iniciales y el respaldo de su madre, quien enfrentó muchas dificultades tras ser abandonada por su esposo, Rachmaninov atravesó un periodo oscuro tras el fracaso de su Sinfonía N° 1 en San Petersburgo en 1897. Este descalabro lo sumió en una profunda depresión y lo alejó de la música por un tiempo prolongado.

Con la ayuda de su familia, de León Tolstoi y de su futura esposa Natalia Satin, Rachmaninov recibió tratamiento de hipnosis con el psiquiatra Dr. Nikolai Dahl, lo que le permitió recuperar su salud mental y volver al camino de la composición. El resultado de esta transformación fue el aclamado Concierto Nº 2, que no solo fue un éxito sino que también marcó su regreso triunfal a la escena musical.

El Concierto Nº 3 y su impacto en Nueva York

Durante su búsqueda de un gran debut en Nueva York, Rachmaninov creó el Concierto para piano Nº 3, destinado a brillar en su gira por América del Norte. Esta obra, descrita por el pianista Bruno Gelber como “el concierto más perfecto y difícil jamás escrito”, consolidó su lugar entre los más grandes compositores del siglo XX.

El próximo 29 y 30 de agosto, Aristo Sham y la Filarmónica de Buenos Aires interpretarán el Concierto Nº 3 de Rachmaninov en el prestigioso Teatro Colón.

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