El FMI emite una severa alerta sobre el mercado petrolero tras el conflicto en Medio Oriente
Advertencia del Fondo Monetario Internacional
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha realizado un llamado de atención tanto a la industria energética como a los gobiernos del mundo, señalando que el mercado global de petróleo ha conseguido sobrellevar el impacto de la guerra en Medio Oriente; sin embargo, ha enfatizado que los amortiguadores que evitaban una catástrofe energética se encuentran al borde de la extinción. Este análisis fue divulgado el miércoles, en el cual se advirtió que el planeta enfrenta una situación más vulnerable ante cualquier nueva disrupción en el suministro.
Consecuencias del conflicto en Medio Oriente
El conflicto, que estalló a finales de febrero, ha bloqueado el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas y congestionadas de petróleo del mundo. Por este canal transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, lo que representa aproximadamente una quinta parte del consumo global. A finales de mayo, más de 1.100 millones de barriles de crudo —equivalentes a unos 10 días de consumo habitual— no habían llegado al mercado. Según el FMI, este déficit supera incluso los niveles registrados durante crisis pasadas, como el shock petrolero de 1973, la guerra Irán-Irak y la Guerra del Golfo.
Estabilización de precios a pesar del déficit
A pesar de la magnitud de la interrupción, los precios del crudo se han mantenido relativamente estables entre USD 90 y USD 100 por barril, cifra que sorprende a muchos analistas incluyendo al propio Fondo. El FMI explica que esto se debe a tres factores que han interactuado simultáneamente:
- La caída de la demanda, especialmente en Asia, donde los precios elevados han llevado a los consumidores a buscar alternativas, como el carbón y las energías renovables.
- El aumento de la producción fuera del Golfo, destacando a Estados Unidos, junto con aportes de Venezuela, Guyana y Rusia.
- El uso de inventarios comerciales y reservas estratégicas para compensar el déficit de aproximadamente 4 millones de barriles diarios entre marzo y mayo.
El agotamiento de reservas y sus implicaciones
El problema, según el Fondo, es que este colchón de reservas ya se ha agotado. La capacidad de reserva ha sido desplegada, la demanda se ha contraído a sus límites y los inventarios se han reducido. En este contexto, el FMI advierte que si no se reponen los stocks, «el punto de partida ante el próximo shock será considerablemente más débil».
Lecciones para los responsables de política económica
Ante este complejo panorama, el FMI ha identificado tres lecciones clave para los tomadores de decisiones. La primera es la necesidad de reconstruir los inventarios, elemento esencial para estar preparado ante futuros shocks. La segunda lección resalta la importancia de no depender de un único punto de paso como Ormuz, dado que esto expone a la economía mundial a riesgos excesivos. Por lo tanto, la diversificación de las fuentes de energía, incluidas las renovables, es crucial, así como también la diversificación de las rutas de transporte.
Esto representa una oportunidad para Argentina, que podría posicionarse como proveedor alternativo de gas y petróleo gracias a la producción de Vaca Muerta. Este yacimiento no convencional de hidrocarburos es el más grande del hemisferio sur y puede atraer a importadores que buscan reducir su dependencia del Golfo Pérsico.
Por último, la tercera lección del FMI aborda el componente fiscal: el apoyo a los consumidores debe ser temporal y dirigido a los sectores más vulnerables, evitando así comprometer los presupuestos públicos y distorsionar las señales de precios que fomentan el ahorro y la eficiencia energética. Si bien los subsidios y topes al precio del combustible implementados por varios países durante la crisis han atenuado el impacto social, se debe tener cuidado en la gestión de estos costos en la fase de recuperación.
