El polémico legado de Ricardo Barreda, el odontólogo que asesino a su familia
Un deseo complicado
Antes de su fallecimiento, el odontólogo y femicida Ricardo Barreda compartió con su biógrafo, el periodista y actor Pablo Marti Krenz, su deseo de que sus cenizas fuesen esparcidas en el Estadio UNO Jorge Luis Hirschi, conocido como «tierra sagrada» por su admirador Carlos Bilardo. Krenz, reconociendo que esta solicitud podría generar resistencia entre los fanáticos del club, sugirió alternativas, y juntos acordaron que lo más apropiado sería esparcir sus cenizas en el mar o a lo largo del río Salado.
Barreda, apasionado por el fútbol, había despertado el 15 de noviembre de 1992 con planes de disfrutar de un partido entre Estudiantes de La Plata e Independiente. Sin embargo, ese día se convirtió en una de las jornadas más trágicas de Argentina, ya que tras momentos de violencia, le arrebató la vida a su familia.
El cuádruple femicidio
En aquella fatídica tarde, Barreda había comenzado a realizar tareas de jardinería en su casa. Su hija Cecilia, de 26 años, lo interrumpió con una broma, lo que causó que su padre, en un ataque de ira, decidiera tomar una escopeta.Dos disparos acabaron con la vida de su esposa, Gladys Mac Donald, seguido de tres en su hija, Cecilia, y dos más en su hija preferida, Adriana, mientras que su suegra, Elena Arreche, también fue víctima de esta matanza.
Consecuencias legales
En 1995, Barreda fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de su familia, con los cargos de “homicidio calificado por el vínculo”. A pesar de haber asesinado a todos sus seres queridos, Barreda intentaba acceder al arresto domiciliario, pero no podía encontrar a nadie que lo acogiera. Luego de formar una relación con Berta André, quien lo visitaba en prisión, fue liberado en 2008. Sin embargo, su maltrato hacia ella resultó en que le revocaran el privilegio, siendo nuevamente encarcelado.
El final de Barreda y su herencia
Barreda falleció el 25 de mayo de 2020, luego de una serie de complicaciones de salud. Desde entonces, su herencia ha sido objeto de disputas, ya que la casa donde ocurrieron los horrendos crímenes fue expropiada y convertida en patrimonio de La Plata. Barreda, que había sido declarado indigno para heredar la propiedad de su esposa, nunca dejó de intentar obtener su parte de los bienes.
Durante su vida, Barreda firmó dos testamentos, uno a favor de su abogado Eduardo Gutiérrez y otro a un psicólogo. Tras la muerte de Barreda, comenzaron las complicaciones legales sobre quién recibiría la herencia. También se menciona una casa que poseía en Mar del Plata, actualmente en estado de usurpación.
El rol de Pablo Marti Krenz
Pablo Marti Krenz, quien durante los últimos años de vida de Barreda se ganó su confianza, fue el único que estuvo a su lado en sus momentos críticos. Tras su muerte, Krenz se encarga de los gastos del mantenimiento de la tumba de Barreda. El periodista reconoce que, a pesar de los crímenes atroces que cometió, Barreda había cumplido con su condena y de su relación surgió un compromiso profesional que lo lleva a indagar en la vida del femicida.
