El Senado reduce su actividad en búsqueda de estabilidad

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Semana corta y reprogramación de sesiones

La semana corta y los viajes de algunos senadores ofrecerán un respiro tanto al oficialismo como a la oposición en el Senado. La sesión, que ya había sido aplazada anteriormente, está prevista para el jueves 4 de junio, siempre que no surjan inconvenientes. Esta pausa se toma en medio de diversas tensiones internas dentro de las bancadas, lo que ha llevado a un nivel de actividad casi testimonial, con el objetivo de calmar las aguas.

Tensiones entre bancadas

Un experimentado legislador comentó: «El ritmo que impuso La Libertad Avanza en los períodos extraordinarios de diciembre y febrero pasados no iba a ser sostenible. Lo advertimos en ese momento. Hay semanas en las que quieren hacer de todo, luego dudan. Pero si ni siquiera tienes a tus propios miembros, es mejor no hacer nada. Algunas olas no son claras en su dirección y es mejor ser prudente».

Debates clave y ausencias

Los primeros signos de esta situación se manifestaron el pasado miércoles, cuando varios senadores estuvieron ausentes en debates cruciales para Javier Milei, como el del proyecto que “blinda” la propiedad privada, uno de los temas clave impulsados por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El oficialismo logró presentar justo a tiempo los dictámenes en las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General, aunque uno de los ausentes fue el “mileísta” Agustín Coto, quien se encontraba en los Estados Unidos.

Reprogramaciones y prioridades

Durante este plenario, la jefa de LLA, Patricia Bullrich, ya insinuó que la sesión podría trasladarse a junio. Tras el compromiso en Diputados de las leyes “Hojarasca” y las reformuladas zonas frías -y, ahora, calientes-, no hubo un apuro evidente por avanzar. Lo que sí requiere atención en el Senado, debido al nuevo plazo del 30 de junio, es el acuerdo del Estado argentino por USD 171 millones, que busca cerrar un litigio con dos holdouts originado en la crisis de 2001.

Temas pendientes y negociaciones internas

Otro asunto que fue convocado y posteriormente retirado de la agenda involucra varios textos relacionados con el cierre de minas, actualmente en discusión por un plenario de las comisiones de Energía y Ambiente. Existe un avance en el consenso aunque ha tenido numerosas idas y vueltas.

Para la próxima reunión en el recinto, será crucial decidir no solo sobre las iniciativas de propiedad privada y los fondos buitre, sino también si se votarán los muchos pliegos judiciales con dictámenes listos. Los legisladores de diálogo están atentos a los movimientos y las directrices procedentes de Balcarce 50. Los nuevos lotes, que resultan más atractivos para los aliados, aún están en la fase de autorizaciones y objeciones.

Informes de gestión y tensiones internas

Una cuestión que aún no se ha resuelto es si se esperará a las nuevas audiencias públicas de la comisión de Acuerdos para aprobar todas las propuestas en un solo paquete antes del receso de julio o si se optará por dividirlas. Con el tiempo, las tolerancias se están revisando y renovando. Un claro ejemplo son los ascensos diplomáticos para 2024 y 2025, que ya cuentan con dictamen, pero han generado un considerable dolor de cabeza para el Canciller, Pablo Quirno.

Para la Casa Rosada y Bullrich, una espina es el informe de gestión que debe presentar el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el Senado. La Constitución, en su artículo 101, establece que este funcionario debe asistir al Congreso una vez al mes. El líder kirchnerista, José Mayans, ya ha solicitado su presencia. Su grupo no solo ha sido afectado por el reciente quiebre en la votación por la extensión de cinco años de Carlos Mahiques como camarista federal, sino también por una cumbre de bancada en la que se produjeron incidentes de malos tratos con un collage de lágrimas.

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