5 noviembre 2026

Intervención papal que evitó el conflicto entre Argentina y Chile

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Un llamado urgente a la paz

En diciembre de 1978, el papa Juan Pablo II expresó su profunda preocupación por el creciente enfrentamiento entre Argentina y Chile, a pesar de las fervientes llamadas a la paz de ambos Episcopados. En la Santa Sede, se reunió con los embajadores de ambos países, Rubén Víctor Manuel Blanco y Héctor Riesco Irarrázaval, para manifestarles su inquietud. Este encuentro tuvo lugar cuando Juan Pablo II apenas comenzaba su pontificado, habiendo asumido el cargo tres meses antes.

Contexto político tenso

En ese período, ambas naciones se encontraban bajo el yugo de dictaduras militares. Augusto Pinochet gobernaba en Chile desde hacía cinco años tras el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende, mientras que en Argentina, la junta militar, encabezada por Jorge Rafael Videla, oprimía a la población desde hacía casi tres años. A pesar de algunos acuerdos entre estas dictaduras, como la coordinación del Plan Cóndor, la tensión bilateral aumentaba debido a un conflicto limítrofe en el Canal de Beagle, donde ambas naciones disputaban la posesión de las islas Picton, Lenox y Nueva.

Un arbitraje fallido

Este conflicto se remontaba a más de un siglo, derivado del tratado de límites de 1881, el cual era interpretado de distintas formas por ambos países. En 1971, Allende y el dictador argentino Alejandro Lanusse decidieron someter sus diferencias a un tribunal arbitral, que a mediados de 1977 falló a favor de Chile, otorgándole el control de las islas en disputa. A inicios de 1978, la dictadura argentina rechazó dicho fallo.

Preparativos para la guerra

Los acontecimientos tomaron un giro alarmante cuando las fuerzas armadas argentinas comenzaron a prepararse para lo que parecía un inminente conflicto bélico. Ante esta situación, el papa decidió intervenir el 22 de diciembre de 1978, haciendo un llamado a los embajadores y proponiendo la mediación de su enviado personal, el cardenal Antonio Samoré.

El papel del cardenal Samoré

A pesar de sus temores, el papa recibió noticias de que ambos líderes estaban dispuestos a negociar. Esto llevó a la redacción de un segundo documento, anunciando que su intervención había logrado frenar el inminente enfrentamiento. Samoré llegó a Buenos Aires el 27 de diciembre, y tras reuniones secretas con ambos países, facilitó el 8 de enero de 1979 la firma del «Acuerdo sobre el Diferendo en la Zona Austral» en Montevideo, donde ambos gobiernos se comprometieron a solicitar la mediación de la Santa Sede.

Logros y repercusiones

Este acuerdo no sólo evitó un conflicto armado, sino que sentó las bases para una negociación más extensa que, aunque enfrentó interrupciones como la Guerra de Malvinas, finalmente condujo al Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile, firmado el 29 de noviembre de 1984. La población argentina fue consultada mediante un plebiscito no vinculante, resultando en un fuerte respaldo a la aceptación del tratado.

El papa Juan Pablo II visitaría Argentina por primera vez en 1982 durante otro periodo de conflicto, reiterando su llamado a la paz al afirmar: “¡La paz es posible; la paz es un deber!…” Esta intervención papal es recordada como un hecho significativo en la diplomacia de la región.

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