Irán exhorta a su población a armarse en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos
Entrenamiento militar de civiles en Irán
La Guardia Revolucionaria de Irán ha iniciado un programa de entrenamiento público dirigido a civiles en el uso de armamento en Teherán, en respuesta al aumento del conflicto con Estados Unidos. Las maniobras incluyen exhibiciones con fusiles Kaláshnikov, vehículos armados y misiles balísticos en diversos actos públicos en la capital.
Exhibiciones militares frecuentes
Estas demostraciones se han vuelto comunes en Teherán en las últimas semanas. Miembros de la Guardia Revolucionaria instruyen a hombres y mujeres en el manejo de fusiles de asalto y participan en desfiles con vehículos que llevan ametralladoras soviéticas. Este despliegue militar se produce en un clima de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, especialmente tras las advertencias de Donald Trump sobre la posibilidad de intensificar las acciones contra la República Islámica si no se llega a un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz y su programa nuclear.
Convocatoria a la población
Parte de la estrategia del régimen también incluye la movilización interna en medio de una crisis económica caracterizada por despidos, cierres de comercios y un aumento en los precios de alimentos y medicamentos. En este marco, la televisión estatal iraní y otras campañas oficiales han comenzado a hacer llamados a la población para que se una a los «Janfada«, término que designa a quienes están dispuestos a dar su vida por la República Islámica. Las autoridades afirman que más de 30 millones de personas se han ofrecido como voluntarias para contribuir a la defensa del país, aunque dicha cifra no ha sido verificada de manera independiente.
Mensajes de militarización y propaganda
El régimen ha intensificado su retórica de movilización y preparación bélica, presentando los entrenamientos como una necesidad ante la posibilidad de un conflicto. Como respuesta, distintos sectores oficialistas promueven discursos sobre la defensa nacional y la resistencia ante amenazas externas. La propaganda estatal también ha encontrado eco en los medios de comunicación, donde figuras cercanas al gobierno fomentan el nacionalismo para fortalecer el apoyo al régimen y promover la unidad frente a agresiones extranjeras.
Contexto político y social
Las exhibiciones militares también sirven como un mecanismo de control interno tras las protestas reprimidas en enero, que resultaron en más de 7,000 muertos y decenas de miles de detenciones. En este sentido, el refuerzo de grupos armados alineados con las facciones más críticas del régimen podría interpretarse como una estrategia para disuadir posibles nuevas revueltas y consolidar la lealtad hacia la teocracia. Mientras las tensiones regionales continúan aumentando, las calles de Teherán son escenario cada noche de propaganda militar y convocatorias para que la población se arme.
