Revelaciones del diario de Ramón Carrillo sobre la Constitución de 1949

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Un testimonio valioso de un ministro clave

El doctor Ramón Carrillo, un destacado médico y político argentino, tuvo una vida llena de logros: se graduó como médico a los 23 años, se convirtió en profesor a los 36, asumió como ministro a los 37 y se exilió a los 48. Su diario personal, que abarca el periodo de fines de 1948 y principios de 1949, ofrece un testimonio invaluable sobre las discusiones en torno a lo que se conocería como “la Constitución de Perón”.

Las negociaciones en torno a la reforma constitucional

En un contexto de especulación sobre la intención de reformar el artículo 77 para permitir la reelección presidencial, la Casa Rosada planteaba que la Constitución sancionada en 1853 debía ser modernizada. El 27 de agosto de 1948, el Senado votó la ley 13233, que impulsaba la revisión y reforma de la carta magna. Esto se daba en un clima de optimismo tras las elecciones de medio término del 7 de marzo, que reafirmaron el apoyo popular hacia Juan Domingo Perón.

El 5 de diciembre de 1948, se llevaron a cabo elecciones para convencionales constituyentes, donde el oficialismo obtuvo una mayoría con 109 representantes, mientras que la oposición se conformó por 48 radicales y un comunista. El relato de Carrillo destaca la figura de José Manuel Figuerola y Tressols, quien se encargó del contenido de la reforma.

Detalles del diario y los debates internos

El diario de Carrillo, accesible a través de sus hijos, ofrece un vistazo a las preocupaciones del ministro sobre las intenciones de Perón y la falta de claridad en torno a las reformas. La primera anotación data del 15 de diciembre de 1948, donde se plantea que la reforma buscaba consolidar el movimiento en términos sociales y económicos. Perón expresó que debía controlarse el proceso, afirmando que “no la vamos a dejar librada a la iniciativa y libre discusión de los constituyentes”.

La presión temporal también fue un tema recurrente, ya que Carrillo advertía que, si las discusiones comenzaban el 17 de enero, solo quedaba un mes para elaborar el anteproyecto. Lamentó que sus colegas no compartieran la misma preocupación.

  • En una reunión del 22 de diciembre, Perón criticó a los gobernadores por su desempeño electoral.
  • La jornada de trabajo del 30 de diciembre fue intensa, donde se discutieron las reformas del anteproyecto.

La influencia de Carrillo se hizo notar cuando el presidente aceptó algunas de sus recomendaciones respecto a salud y medicina social. Sin embargo, ciertos desafíos persistieron, como los rumores de una conspiración militar contra el gobierno, que Perón mencionó a la ligera.

La oposición y el futuro de la Constitución de 1949

Durante el debate, la atención se centró en el impacto de la reforma en el poder judicial y en el Legislativo. Perón se mostró firme en ciertos aspectos, como la delegación de mando, lo que generó preocupaciones entre varios ministros. En cuanto a los artículos que planteaban la reelección, hubo resistencia y discusiones acaloradas.

A pesar de las objeciones y el aparente improviso en el trabajo, el 24 de enero comenzaron las sesiones para debatir la nueva Constitución. Al final, el documento fue aprobado, aunque la oposición se retiró del recinto y no lo avaló.

Tras la gestión de Carrillo, este regresó a su vida académica y, después de enfrentar problemas de salud, se estableció en Brasil. Su legado, aunque presente en los billetes, aún se siente menospreciado por sus descendientes, quienes consideran que su contribución a la salud en Argentina no ha sido adecuadamente reconocida.

La Constitución de 1949 sería derogada el 27 de abril de 1956, durante el gobierno de facto que siguió al derrocamiento de Perón. Pese a los años, muchos de los aspectos discutidos en aquel entonces aún resuenan en la historia argentina.

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