El director del Metro de Madrid aconseja continuar apostando por el subte en Buenos Aires

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Subte línea B, estación terminal Juan Manuel de Rosas, barrio de Villa Urquiza, Buenos Aires, 29 de julio de 2026. Foto: Mariana Nedelcu

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Interconexión entre proyectos de transporte en Buenos Aires y Madrid

En un momento en que la Ciudad de Buenos Aires está en proceso de licitación para construir una nueva línea de subterráneos, la primera desde la línea H, que se inició en 2001, la ciudad de Madrid también avanza en la ampliación de su línea 11. A pesar de las diferencias macroeconómicas y la distancia geográfica entre ambos proyectos, comparten similitudes importantes, centradas en la optimización del transporte público y el urbanismo.

La visión de Miguel Núñez sobre el futuro del subte

El encargado del Metro de Madrid, Miguel Núñez, quien ocupa el cargo de Director General de Infraestructuras de Transporte Colectivo, compartió su perspectiva durante una reciente visita a Buenos Aires. Durante un encuentro en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), Núñez destacó: «Todos los urbanistas coinciden en que hay que seguir apostando por el subte, porque hay que desplazar el tráfico vehicular en superficie. Además, el 80 por ciento de la población mundial va a vivir en las grandes ciudades en 2050. Y el metro es el único medio de transporte que puede mover tanta gente en poco tiempo. Puede trasladar entre 1.000 y 1.700 personas cada dos minutos. No hay otro medio de transporte con tanta capacidad y que al mismo tiempo sea ecológico».

Núñez también comparó la historia del subte de Buenos Aires, que fue inaugurado en 1913, con el de Madrid, que abrió sus puertas seis años después. «Buenos Aires tiene la posibilidad de redibujar su red, y tanto aquí como en Madrid estamos planificando para optimizar las líneas radiales, que son las tradicionales, con nuevos recorridos que intentan cruzar a todas las demás», agregó.

Detalles sobre la línea F de Buenos Aires

La línea F será un proyecto emblemático que busca romper con la configuración radial del subte y se unirá a los trenes Roca y San Martín, facilitando conexiones en nodos como Constitución y Palermo. Con una inversión de 1.350 millones de dólares, se prevé que la línea F sea la obra de transporte más importante de Buenos Aires en los próximos años y la más costosa del país. La apertura de sobres de su licitación está programada para el 2 de octubre.

  • La línea F contará con 12 estaciones
  • Se extenderá por 9 kilómetros
  • Incluirá 8 estaciones de combinación entre Barracas y Palermo

La ley 670, sancionada en marzo de 2001, también contempla las líneas F y G. Núñez destacó que la línea 11 de Madrid, con 33 kilómetros de longitud, tiene similitudes con la línea F de Buenos Aires, ya que ambas buscan aliviar la congestión en sus redes.

La modernización del transporte y la automatización

Para mejorar los tiempos de viaje y generar un transporte más eficiente, ambos proyectos se dirigen hacia la automatización. Núñez aclaró que en Madrid se están desarrollando líneas automáticas que pueden aumentar la capacidad de los trenes al prescindir de las cabinas de los conductores, lo que permite transportar entre un 15 y un 20 por ciento más de pasajeros y mantener una frecuencia de 90 segundos entre trenes. «La línea F nazca automática, ya que mira hacia el futuro», añadió.

Desafíos en la implementación del transporte

A pesar de los avances, Núñez advirtió sobre el reto de tener una gestión coordinada en el transporte entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde las administraciones tienen pertenencias políticas diferentes. Esta falta de coordinación ha complicado la efectiva implementación de proyectos, como el soterramiento del tren Sarmiento y la inclusión de nuevas estaciones intermedias.

Con 56,7 kilómetros de la red subterránea, que se extiende a 62,8 si se incluyen los túneles de servicio, la construcción de la línea F significará una adición significativa. Aunque el avance hacia más kilómetros de subte es positivo, Núñez enfatizó la necesidad de contar con una densidad poblacional adecuada para que el sistema sea eficiente, sugiriendo que otras alternativas de transporte, como buses eléctricos o trenes de cercanías, también deben considerarse en áreas con menor densidad poblacional.

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